Mensaje duro pero alentador en el cierre del Congreso de Copenhague

Sesión de cierre del Congreso. Foto: University of Copenhaguen.
Luego de tres días intensos en el Congreso de Copenhague, que finalmente contó con la participación de unos 2.500 participantes de 80 países, ayer llegó el cierre del evento y las conclusiones finales fueron crudas pero alentadoras: si bien la aceleración del cambio climático va en incremento, los científicos aseguraron que las avanzadas herramientas del mundo actual son puntos positivos que pueden ayudar a revertir la tendencia.
“No encontramos simplemente forma de ponerle fin a la alarma. El mensaje de los científicos es tan claro, que ya no hay más excusas para los políticos”, señaló el científico Joachmin Schellhuber durante el cierre del acontecimiento.
Para algunas publicaciones que navegan estos días en la Web, este mensaje fue pesimista. Pero sin duda fue un gran generador de conciencia. El economista británico Nicholas Stern, en cambio, aseguró que sin bien los informes sobre el clima de 2006 habían sido muy optimistas alado de los actuales, “los científicos trabajan bien, las tecnologías sostenibles evolucionan muy rápido y contamos cada vez más con el compromiso de los estados”.
Pareciera que la cuestión pasa entonces por unir las fuerzas de los estados, para que durante la cumbre de diciembre se puedan tomar en conjunto medidas equitativas, efectivas y libres de intereses, que aboguen por esta causa común.
Conclusiones del Congreso
En el primer mensaje clave, publicado en Climate Congress se habló de tendencias climáticas. Se puso de manifiesto que actualmente existe una tendencia de aceleración del cambio climático, y que esto conforma un gran riesgo. Hoy en día ya se pueden observar grandes consecuencias como la elevación del mar y el océano, la acidificación de los océanos, las temperaturas en ascenso, el cambio en la dinámica de las placas de hielo y fenómenos climáticos extremos.
Luego, se habló de trastornos sociales. Se explicó que las naciones pobres y comunidades en situación de riesgo son muy vulnerables ante este fenómeno, y se puede volver muy dificultoso para ellas hacerle frente. Por lo que se abogó por la equidad, se explicó que las repercusiones del fenómeno podrían ser muy diferentes en cada región y cada generación. Se determinó que es necesario conformar una estrategia de mitigación para ayudar a enfrentar el problema a los más vulnerables y para proteger a los más pobres.
Se habló también de la de formulación de estrategias a largo plazo. Se explicó que las metas a corto plazo (para 2020) son débiles y pueden formar puntos de confrontación a la hora de tomar medidas más difíciles con vista al 2050. Se concluyó que demoran la iniciación de políticas eficaces, y que esto puede ser muy costoso a nivel social y económico.
Se criticó duramente la inacción frente al cambio climático, se la tildó de “inexcusable”, en un contexto en que existen herramientas económicas, tecnológicas, de comportamiento y gestión para poder afrontar el reto. Pero se insistió en que las medidas que se tomen sean “vigorosas”, y que incluyan la energía sostenible, el crecimiento del empleo, la revitalización de los servicios de los ecosistemas, la restauración de los ecosistemas y estrategias que busquen la reducción de costos en salud y economía.
Por último, se advirtió que para lograr una transformación social como la que se pretende es preciso superar limitaciones y aprovechar las oportunidades críticas, en las que los gobiernos tienen cada vez mayores deseos de actuar contra el cambio climático. Concluyeron que es imprescindible terminar con la inercia social y económica, eliminar los subsidios explícitos e implícitos, y reducir la influencia de los intereses creados para luchar en conjunto para tomar medidas sustentables.
Las conclusiones fueron entregadas al Primer Ministro Danés, Anders Fogh Rasmussen, y serán publicadas en un informe sintético de 30 páginas durante el próximo junio, siete meses antes de la cumbre de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en que se discutirá un nuevo protocolo que sustituya al de Kioto.


