Foto: Jonathan Spangler.
Ecuador… a tan solo 34 kilómetros de Cuenca, en la cordillera occidental de Los Andes, alberga un tesoro ecológico importante en el mundo: El Parque Nacional Cajas, lugar de fascinante belleza que cautiva no únicamente por su impresionante diversidad natural, sino también por el aire misterioso, casi mágico, que presentan sus paisajes típicos de las formaciones de origen glaciar.
El Parque Nacional Cajas tiene una extensión de 28.000 hectáreas en donde se asientan más de 230 lagunas de diferentes tamaños. Las mismas, regulan y conservan a los riachuelos de la zona a través de su drenaje y dan origen a ríos como el Tomebamba, Mazán, Yanuncay y Migüir, que abastecen de agua potable a la ciudad de Cuenca. Esta riqueza hídrica permitió que la Convención Mundial RAMSAR, categorice al Cajas como un área de protección de humedales.
La geología del Cajas representa los períodos Mesozoico y Cuaternario, u suelo son mayormente de origen volcánico, con gran acumulación de materia orgánica y con afloramientos rocosos o superficiales. Las formaciones de origen glacial que se pueden observar, se deben a la retirada, durante las deglaciaciones, de los grandes casquetes de hielo que cubrían las montañas. Ello produjo los valles en forma de “U” y la formación de un conjunto escalonado de lagunas conectadas entre sí por riachuelos.
Flora y fauna
El Parque Nacional Cajas presenta cuatro zonas de vida que son: los bosques húmedos montanos, bosques pluviales montanos, bosques pluviales subalpinos y bosques muy húmedos alpinos; esto hace que la flora y la fauna en cada una de estas zonas sean extremadamente diversas.
Entre las especies vegetales más representativas están árboles como el polylepis (árboles de papel), el guabisay, el pichul o el sarar. Existen también gran variedad de epifitas, bromelias, helechos, musgos, orquídeas y plantas leñosas como la chuquiragua, el cubilán y el jalo.
En cuanto a la fauna, se pueden encontrar especies de mamíferos como pumas, venados, raposos, conejos, zorros, guatusas, yamalas, ratones, dantas, murciélagos, osos de anteojos, etc. Las aves constituyen, por otra parte, un gran atractivo para el turismo por el gran número de especies (150 aproximadamente) presentes en las distintas zonas de vida del Parque Nacional. Entre las más comunes podemos citar: halcones, azulejos, curiquingas, chirotes, gavilanes, gaviotas de páramo, lechuzas, mirlos, pájaros carpinteros, pavas de monte, perdices, torcazas, tórtolas, tugas, patos, golondrinas y colibríes.
En el Cajas existen también reptiles y anfibios, como son lagartijas y ranas como el Jambato, la rana arborícola, la rana marsupial, etc. Además en los lagos hay crustáceos, diplópodos, chilopodos y truchas de diferentes especies.
Foto: Jonathan Spangler.
Turismo en el Cajas
En el Parque las opciones para realizar turismo son múltiples. Se puede optar por actividades de aventura como escalada, cabalgata, senderismo, acampado o bien por actividades más relajadas como pesca deportiva, observación de aves, toma de fotografías y exploración científica.
Se recomienda que los visitantes se asesoren antes en las oficinas del Parque Nacional Cajas o bien en cualquier operadora de turismo local, para poder, además de obtener información útil sobre vías de acceso, conocer los costos de las entradas o precauciones a tomar. Se podrá conseguir un guía naturista certificado, lo cual es casi indispensable si se desea hacer recorridos en la zona.
No podés perderte…
La Toreadora y Centro de Interpretación: La Toreadora es una laguna ubicada a 3.900m de altura junto a la cual se han construido refugios y un centro de interpretación en el que se expone mapas del Parque Nacional, información sobre la historia, geología y naturaleza del lugar, fotografías de plantas y animales, además de maquetas.
Es posible hacer recorridos a través de los senderos trazados alrededor de la Toreadora y llegar hasta el bosque de “San Luis”, conformado por árboles de Polylepis y especies como epifitas, musgos y helechos. En la zona de la Toreadora se puede además encontrar parte de lo que alguna vez fue el “Camino de García Moreno” construido por el presidente Gabriel García Moreno a mediados del siglo XIX con el propósito de conectar la Sierra con la Costa.
Cerro Tres Cruces: Ubicado a 4.200m sobre el nivel del mar, es el punto más alto del Parque Nacional al que se puede llegar en carretera. Constituye un mirador natural desde el cual se puede observar un magnífico panorama y la divisoria continental de aguas más cercana al Océano Pacífico en Sudamérica.
Foto: Jonathan Spangler.
Bosque de Llaviucu: Conocido también como Zorrocucho, se encuentra bordeando la laguna del mismo nombre en medio de un valle ubicado a 3.100 metros sobre el nivel del mar. Es el punto más bajo del Parque Nacional Cajas, por lo que las caminatas aquí no presentan mayor dificultad. Existen senderos en muy buen estado que facilitan la visita al bosque y la laguna, por lo que este sitio se ha convertido en uno de los más populares para practicar la pesca deportiva. También es un lugar estratégico para la observación de aves, en especial si se realiza esta actividad temprano en la mañana. Aquí se pueden observar especies como colibríes, urracas turquesas, azulejos, patos rojizos andinos, mirlos y gorriones.
Laguna de Luspa: Esta laguna de fascinante belleza es la más grande del Parque Nacional y una de las favoritas para practicar la pesca deportiva. Es también un sitio ideal para acampar y realizar caminatas. Junto a la laguna, existe una cueva que puede albergar en su interior a diez personas.
Laguna de Mamamag: Es también una de las más visitadas para realizar pesca deportiva y acampado, pero por sobre todo, su interés radica en el hecho de que se encuentra junto a un tramo del famoso “Camino del Inca” que atraviesa el Parque Nacional de este a oeste y que fue construido a finales del siglo XV con el propósito de conectar la antigua ciudad incásica de Tomebamba con la Costa.
Consejos verdes
No olvides, como ya lo hemos mencionado, de pedir asesoramiento en las oficinas del Parque Nacional Cajas o bien en una operadora de turismo certificada. Si se decide visitar el PNC sólo, es estrictamente necesario que no se aleje de las zonas por usted conocidas y respete siempre los senderos. Usar vestimenta adecuada es clave: zapatos para caminata, casacas impermeables, y para zonas de mayor altura y menor temperatura, guantes y pasamontañas. También se deberá usar protector solar y llevar agua y alimentos calóricos. Si usted no está acostumbrado a la altura, deberá caminar pausadamente y evitar actividades que requieran demasiado esfuerzo físico.
Por otro lado, se debe estar consciente que el respeto a la naturaleza es un requisito de suma importancia para todos los visitantes, por lo que recomendamos:
-No arrojar ningún tipo de basura (orgánica o inorgánica) en el lugar.
-Usar siempre la funda que se le entrega al ingreso del parque, ya sea para tirar en ella su basura o bien para colaborar recogiendo pedazos de papel o plástico que encuentre en el camino)
-No ingresar con ningún tipo de animales o plantas.
-No extraer plantas, animales, suelos o cualquier otro tipo de recurso natural del área del PNC.
-No ingresar en las zonas señaladas como restringidas
-No iniciar fogatas
Mucha información para imaginar lo agradable que debe ser poder estar allí, ¿no? Seguramente estás más convencido que nunca de que Latinoamérica es un tesoro verde que fue descubierto sólo en partes. No esperes más y comenzá a aportar tu granito de arena.
Te recordamos que esta es una nueva edición de la columna semanal Reservas naturales de Latinoamérica, presentada por María Espíndola. Para ver las ediciones anteriores,
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¡Hasta el próximo viernes!