Cuidando al medio ambiente desde la escuela: Introducción a la protesta sin violencia
Foto: Bailly Elodie.
Esta semana la propuesta de Cuidando al medio ambiente desde la escuela se basa en la no-violencia como medio para luchar por un mundo más justo. Así como lo hicieron Martin Luther King o Mahatma Gandhi, hoy en día es implementado de diversos modos, para muchos fines y la idea es acercársela a los chicos vinculándola con la lucha del medio ambiente.
La actividad se va a plantear para chicos desde los 10 años hasta los mayores de la escuela, teniendo en cuenta siempre la posibilidad de explicar adecuadamente según la edad la concepción que se va a abordar. En cuanto al área de trabajo, podemos pensarlo desde el espacio de las ciencias sociales, ya que tiene una relación directa con la historia mundial.
En este caso lo que vamos a proponer como actividad para el aula es la búsqueda de ejemplos de luchas no violentas relacionadas con la ecología, y la posterior planificación de una propuesta de las mismas características para con cuestiones ambientales locales.
Hablamos de la no-violencia como la práctica de la ideología que considera su uso como respuesta a la violencia, a la injusticia, a la desigualdad. Los métodos no-violentos son las huelgas de hambre, las manifestaciones pacificas, la desobediencia civil, entre otros.
La actividad deberia estar separada en dos clases.
Primera clase
Para dar inicio al tratamiento de la no-violencia como ideología, se requerirá una base teórica. Para comenzar se recomienda mostrar el discurso de Martin Luther King “Yo tengo un sueño” (disponible en audio y video en internet), o citar imágenes de Mahatma Gandhi durante las huelgas de hambre, o la marcha de la sal. Luego de una breve introducción teórica, citando estos (u otros) ejemplos, es útil hacer énfasis en los logros obtenidos, por ejemplo la marcha de la sal y la posterior independencia de India, como para demostrar la importancia y el peso de estas acciones frente a los logros de, por ejemplo, una guerra. Como todo marco teórico, dependiendo del curso en el que se lleve a cabo, se recomienda un resumen, o un cuadro sinóptico para poder tener plasmado en la carpeta las bases de una forma de lucha que vamos a utilizar en las próximas clases. Para el próximo encuentro le vamos a pedir a los chicos busquen en diarios, revistas, internet, etc., ejemplos de luchas con estas características relacionadas con el cuidado del planeta. Existen muchísimos ejemplos como las acciones de Greenpeace o la resistencia a las papeleras del pueblo de Gualeguaychú.Segunda clase
Vamos a trabajar con los ejemplos que los chicos hayan recolectado (y, por supuesto, con los que hayamos recolectado los docentes por si alguien se olvida su tarea). La idea es poder establecer un paralelo entre la base teórica y el caso real, es decir poder explicar qué método no-violento se utiliza (si es una manifestación, una huelga de hambre, etc.); cuáles son los motores de la actividad, para qué se está llevando a cabo la lucha; cuáles son los riesgos; por qué creen que se eligió esa forma de acción; qué les parece que van a lograr; qué podríamos sugerirles, etc. A partir de este análisis de la acción ya existente, le vamos a proponer a los chicos que piensen una forma de protesta o de resistencia en base a algun problema particular a nivel local (si ya se trabajó sobre alguna cuestion a nivel comunidad anteriormente) o, si no, que se proponga una actividad no-violenta para enfrentar algunos de los conflictos que se citaron como ejemplos durante la primera parte de esta segunda clase.Luego de esta actividad, el objetivo es que los chicos conozcan la no-violencia como ideología y como forma de expresión, pudiendo observar la posibilidad de resistencia y lucha desde un punto de vista distinto, que muchas veces pasa desapercibido frente a tanto crimen y delito, pero que tiene el peso como para haber movilizado masas y logrado independencia de naciones enteras.
Más actividades ambientales para la escuela: Eco-noticiero Mural ambiental Clase sobre especies en extinción
En Tacarigua, la pobreza se combate reciclando. Foto:
Foto:
Durante mucho tiempo los aficionados a la animación japonesa se vieron relegados a un segundo plano. Por eso fue sorprendente que los amantes del cine se rindieran ante las películas de Hayao Miyazaki. El director japonés recibió el Oso de Oro en Berlín en 2002 por El viaje de Chihiro, ante el asombro general: era la primera vez que una película de “dibujos animados” ganaba el premio.
Pero, ¿cómo resistirse? Las películas de Miyazaki son hermosas, algo tristes y críticas con como el ser humano trata la naturaleza que le rodea. El director crea mundos extraños llenos de personajes pintorescos y poéticos, en los que las historias tienen finales felices, a su manera, y en los que la preocupación ante el deterioro y la pérdida de los espacios naturales son siempre una constante. La primera de las películas que llegó a las pantallas grandes y que gozó de cierto éxito fue La princesa Mononoke.
Se trata de un film en el que los dioses ayudan a preservar la naturaleza de los hombres. Como se ve, Miyazaki, no confía demasiado en que seamos capaces de hacerlo solos.
La protagonista, una princesa guerrera, lucha contra los hombres que están destruyendo los bosques y la vida natural. A su lado, una manada de lobos a los que dirige, con los que se comunica, y que constituyen un verdadero ejército de esta mujer solitaria y apasionada.
Mononoke es una guerrera y lucha por su mundo, y por ende, por el mundo de todos. Es un personaje femenino lleno de fuerza, energía, de vida. Más de una actriz hubiera querido vestirse las pieles de la princesa.
Y los lobos. Símbolo de la fuerza, aquí buenos y malos, pero siempre representantes del mundo que se va.
Foto: 

