Cine verde de ayer y hoy: Hijos de los hombres

Escenas de la película Hijos de los hombres De nuevo viajamos al futuro: 2027 (cada vez más cerca, ¡glup!). Esta vez de la mano de Alfonso Cuarón, director mejicano que tiene en su haber desde un Harry Potter (suya es la tercera película de la saga) a una película como Y tu mama también. Eso es tener oficio. Un oficio que está marcando escuela (prima hermana de la que tiene su compadre Guillermo del Toro, director del que estoy absolutamente enamorada). Basada en la novela de PD James, Hijos de los hombres nos sitúa en el Reino Unido de 2027, en una sociedad donde todas las mujeres son estériles. Ante este inexplicable fenómeno, la raza humana ha perdido toda esperanza; sólo las Islas sobreviven en medio de un mundo desquiciado y completamente destruido por las guerras, los atentados y el terrorismo, y a cambio deben soportar la continua llegada de inmigrantes ilegales a sus costas. Sin embargo, haciendo gala de una política dura y totalitaria, los refugiados son internados en campos y deportados. En este mundo vive Theo Faron (Clive Owen), un hombre triste, desengañado y que no espera nada de la vida. Antiguo activista convertido a burócrata, lo único que le saca de su monótona vida son las visitas que realiza a su viejo amigo Jasper (Michael Caine). Todo esto cambia de repente cuando aparece Julian (Julianne Moore) su ex compañera sentimental y de armas, que lidera una organización ilegal en defensa de los derechos de los refugiados. Quiere pedirle un favor a Theo: que consiga papeles para que Kee (Clare-Hope Ashitey), una joven perteneciente a su organización, pueda salir del país sin problemas. Theo acepta, por Julian y también por dinero. Pero cuando unos terroristas atacan al grupo, queda claro que Kee es mucho más que una refugiada; de hecho, sus compañeros están dispuestos a morir por ella. Póster de la película Hijos de los hombres Un viaje en busca de Proyecto Humano, una organización mítica que nadie ha visto, en la que Theo no cree y que es el único atisbo de esperanza. La película es una especie de road movie ambientado en una guerra callejera: revueltas populares, violencia y terrorismo cotidianos contra un estado policial. Hay escombros, humo y polución. Cuarón quiso que eso estuviera presente en toda la cinta y dio a la película un tono gris azulado que refleja ese ambiente de forma magistral. Y en medio de todo esto, Clive Owen; y en chanclas. Más de la mitad de la película Theo se la pasa en brasileñas; rodeado de cristales, de suciedad, teniendo que correr. En chanclas. Y para que esto sea creíble hace falta el buen hacer de un actor que también tiene oficio (hay que tenerlo para que un montón de mujeres-cañón vestidas de cuero no te coman plano en Sin City) y que borda un papel áspero y difícil. Lo acompaña una joven Clare-Hope Ashitey que lleva como pocas mujeres en la pantalla una enorme barriga de embarazada y que recoge en cada gesto el miedo, el desbordamiento, la esperanza. Y Michael Caine, siempre espléndido y genial. Una nota más: increíble el plano secuencia cámara en mano, cerca del final, en medio de un tiroteo. La película plantea dudas sobre el estado de la sociedad moderna, sobre la multiculturalidad, sobre el rechazo, la opresión y plantea preguntas cómo ¿podremos volver la vista atrás y decir: “creo que lo hemos hecho razonablemente bien"?
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Un comentario para Cine verde de ayer y hoy: Hijos de los hombres

  1. juanCho 29.01.2010 17:01

    Excelente pelicula..
    la mejor de las escenas es cuando están en medio de un tiroteo entre el ejercito y los malos.. al querer salir y ver a bebe, se detiene todo…

    La Ola es otra gran pelicula (aviso que no tiene nada de VERDE)

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