Imagen: PaulaLoe.
Esta es la primera de una serie de colaboraciones acerca de las propiedades de los alimentos orgánicos, realizadas por Verónica Contreras, del sitio Organicamente.com.ar.
Brindis y magia fuera del tiempo y el espacio. Embriagados por todas las propiedades de una uva, que se gestó y nació en una tierra sana, sin pesticidas ni fertilizantes químicos. Así es el vino orgánico, una bebida orgánicamente Espiritual, pero plena en su cuerpo y nutrientes de la Tierra.
Porque tal como lo conciben quienes producen vinos orgánicos, los microorganismos son los dueños del suelo, y son ellos los que le transmiten los nutrientes, así como el carácter y la personalidad a los vinos de una forma que ellos lo puedan absorber. Todo esto confluye a lo que finalmente compondrá el flavor del vino.
Los vinos elaborados de este modo llevan un sello de certificación orgánica. Esto, además de las características naturales que cada enólogo cuidó para sus vinos, asegura a quien elija un vino orgánico que su bebida estará libre productos químicos en el cultivo de la uva, y de sulfitos y derivados en la elaboración, responsable de la sensación de acidez estomacal y dolores de cabeza que producen la mayoría de los vinos no orgánicos.
Vinos biodinámicos
Dentro de esta clasificación de “orgánicos” están también los vinos producidos desde la
biodinámica, que consiste -entre otros factores- en ajustar las labores a los ritmos de la luna, del sol, de los planetas y su relación entre ellos. Se aprovechan las fuerzas cósmicas para lograr equilibrio entre suelo, vid y vino.
En el caso de la cosecha, se trata de aprovechar el momento en que la savia va hacia el fruto, llevando la mejor expresión de la planta. Si se pasa de ese momento biodinámico, si se cosecha al otro día por ejemplo, fuera de esta instancia, la savia ya comenzó a bajar y el fruto cosechado no tendrá lo mismo para ofrecer.
La Bodega Familia Cecchin, propiedad de los hermanos Alberto y Ricardo Cecchin, es un ejemplo pionero de esta producción, con 20 años de certificación orgánica. Otro pionero en Argentina es el bodeguero sanjuanino Miguel Mas, socio fundador del Movimiento Argentino para la Producción Orgánica (MAPO), organismo con el cual en 1992 los agricultores, comercializadores e instituciones que defendían lo orgánico fueron convocados por el Instituto Argentino de Sanidad y Calidad Vegetal (IASCAV), para armar la normativa orgánica Argentina, en la que colaboraron activamente.
Según registros oficiales, durante el último año las bodegas del país exportaron vino orgánico por valor de 1,6 millones de dólares. De acuerdo a estas mismas fuentes, son 42 las empresas que producen vinos orgánicos, siete de las cuales están en proceso de comercialización. Según los datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) en todo el país existen 2990,82 hectáreas de vid orgánica.
El proceso de elaboración de los vinos de por sí tiene un atractivo espiritual, y los enólogos se sienten un poco padres de cada botella. El cuidado del proceso de un vino orgánico está descripto en esa palabra. Orgánicamente cultivado y criado, desde la raíz de la vid, cuidando su suelo, su entorno, sus ciclos y una vez cosechado el fruto, un proceso de crianza llevado con cuerpo y espíritu.
Dónde comprar vinos orgánicos
Para conseguir vinos orgánicos en estas fiestas podés visitar tiendas virtuales como
Jardín Orgánico,
El Rincón Orgánico o
Alimentos San Marcos, entre otras.
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