Foto: libealebrije
El reposo que acompaña la ausencia de sonidos es algo que se llega a añorar intensamente cuando se vive en un universo de altos decibeles. El silencio está emparentado con la reflexión, y puede dar lugar tanto al sosiego como a la inquietud, dependiendo de la predisposición del momento.
Al evocar el descanso en silencio, reconocemos que no hay una desaparición total de los estímulos sonoros sino una presencia muy sutil de mínimos ruiditos, como para acentuar el contraste. El bosque o el campo son ejemplos de lugares con silencios mínima pero definitivamente poblados.
El equivalente a la retirada sonora en el campo visual podría ser la desaparición de las imágenes. No obstante, se observa el mismo fenómeno mencionado a nivel auditivo: a veces es más reparador apreciar un amplio paisaje, donde la mirada pueda perderse, que simplemente cerrar los ojos y abandonarse a la oscuridad.
El cuerpo también puede estar en silencio: la inmovilidad total y consciente, distinta del estado de sueño, en la cual es posible percibir los ínfimos movimientos de la musculatura interna e incluso de los órganos, se asemeja a la quietud de un paisaje al atardecer, en ese momento en que los ruidos del día dan paso sigilosamente a la sordina de la noche.
¿Y el pensamiento, puede enmudecer momentáneamente? Por un lado, es la herramienta más poderosa, porque permite vivenciar estados con la simple evocación, sin necesidad de trasladarse físicamente a ningún otro sitio. La descripción de un sonido o de un paisaje genera de manera refleja la imagen y el estado asociado. El pensamiento es como la cuerda de un arco de tiro: cuanto más se tense la cuerda, enriqueciendo la imaginación, tanto más lejos podrá llegar la flecha del silencio mental. La propia imaginación, entonces, es utilizada como punto de partida para lograr un completo estado de aquietamiento.
Como explica DeRose, la mente es como un niño:
decíle que, si se queda quieta por cinco minutos, le concederás la dispersión que pide, ya sea leer un libro, llamar a alguien, salir de casa, en fin: cualquier cosa que caracterice a la distracción. Una vez prometido, cumplí. Vas a ver que la mente se comportará exactamente como un niño y se aquietará bajo la expectativa de la recompensa. Repitiendo este proceso, notarás que cada día, entre una dispersión y otra, los intervalos van alargándose, y que cada vez se hace más fácil traer la mente de vuelta a aquietarse. DeRose, Meditação.
Cada semana, la instructora de
Método DeRose Yael Barcesat comparte con los lectores de TuVerde pensamientos para poner en práctica y lograr una mejor calidad de vida. Como es costumbre, los invitamos a compartir pensamientos sobre estos textos abajo.
Ediciones anteriores de Calidad de vida en práctica:
El jardinero, las flores y las herramientas
Al calor de la autosuperación
Palabras que moldean
què importante valorar el silencio. Gracias Yael!!!!
Hermoso Yael, muchas gracias!!!
Justo en estos días yo andaba pensando en el asunto de que el silencio total, no existe.
Saludos!
También esta el silencio que hay entre dos miradas fijas, que aunque permanezcan en silencio se comunican bastante y suele ser muy gratificante.
Besos.
Me encanta leer tus articulos Yael, tus palabras se filtran a mi interior…muchas gracias!!
me encantó!!! Ahora shhh silencio…
En silencio me asemejo a una flor, mh; qué buen artículo!
Muy inspirador!
Felicitaciones Yael!
Hay dos lugares donde el silencio es profundo, uno de ellos es en la cordillera sobre los 3000 mts y el otro es cuando nos abstraemos de los sentidos. Descubrimos así otros sonidos más sutiles y magníficos!
Y esa evolución silenciosa que nos hace avanzar a pesar de nosotros mismos…
Yael / DeRose gracias
Me en-can-tó. Gracias!
Muy bueno, me gusto mucho la analogía del campo con silencios minimos pero definitivamente poblado. Gracias.