Foto: 4.bp.blogspot.com
Cuando hablamos de medio ambiente, por lo general nos imaginamos ríos contaminados, exceso de basura, energías renovables, azoteas verdes, ciudades ecológicas. Pero a veces se queda rezagado un contaminante que, de no dársele la debida atención, puede causar daños severos al organismo.
“¿Qué dijiste? No te entendí”, podría decir alguien. A veces nos olvidamos de poner atención que al estar expuestos a sonidos muy fuertes por tiempos prolongados se puede ir reduciendo nuestra capacidad auditiva. Hay que estar conscientes del daño que nos podemos causar.
De acuerdo al Instituto Nacional de la Sordera y otros Trastornos de la Comunicación (NIDCD, por sus siglas en inglés), cada día nos exponemos a sonidos saludables y que no afectan nuestra capacidad auditiva. Pero cuando estamos expuestos a ruidos perjudiciales (sonidos fuertes que duran largo tiempo), las estructuras delicadas del oído pueden ser dañadas.
Éstas últimas se llaman células ciliadas y son las encargadas de transformar la energía sonora en señales eléctricas que viajan al cerebro. Al ser dañadas, éstas no pueden ser regeneradas, y al exponerse a ruidos perjudiciales se produce la formación de moléculas dentro del oído que pueden dañar, o incluso matar, las células ciliadas.
El nivel sonoro se mide en unidades llamadas decibeles. El zumbido de un refrigerador, por ejemplo, es de 40 decibeles y una conversación normal es de 60 decibeles. Las exposición prolongada y/o repetitiva a sonidos de 85 decibeles o más, puede causar pérdida auditiva. Así que una regla esencial es evitar sonidos que sean altos, cercanos o cuya duración sea demasiado prolongada.
La pérdida de audición es un problema que afecta a todos. De acuerdo al sitio del NIDCD, el 10 por ciento de los estadounidenses entre los 20 y 69 años (22 millones) ya están sufriendo daños permanentes debido a la exposición excesiva a ruidos fuertes.
El tiro al blanco y la cacería, la carpintería, tocar en una banda musical, asistir a discotecas y conciertos de manera contínua y prolongada, puede causar daños auditivos. Mientras que en el hogar, el ruido dañino puede venir de máquinas podadoras, sopladoras de hojas y otras herramientas. Así que, no está demás tomar medidas para evitar que el ruido, como contaminante, nos dañe a nosotros:
• Hay que conocer qué ruidos son dañinos (los que miden por lo menos 85 decibeles) y que se encuentren en nuestro entorno. No está de más considerar que la lógica nos puede “aconsejar” qué intensidad de ruido es dañina. Sobre todo si no se puede tener una conversación perfectamente entendible.
• Usar tapones u aparatos para protegerse el oído.
• Proteger la audición de los más pequeños, debido a que ellos no lo pueden hacer por sí solos.
• Generar conciencia entre sus familiares, amigos y compañeros sobre los peligros del ruido.
Tomen nota de estos consejos, pues podrían ayudarlos a cuidar sus oídos.
En México, proponen limitar tope de decibeles en lugares cerrados
El Partido Verde Ecologista de México (PVEM), planteó una reforma a la Ley Ambiental del estado de Nuevo León para regular la cantidad de decibeles permitidos en lugares cerrados.
“Se han dado muchos estudios donde la juventud ha deteriorado su capacidad auditiva por la exposición contínua a bares, discotecas, que están arriba de 65 decibeles… De acuerdo a la OMS (Organización Mundial de la Salud) 65 decibeles es lo que proponemos (…) Creo yo que es moderado; para algunas personas a lo mejor puede ser muy ruidoso, para otras no puede ser, porque es por individuo”, explica Juan Carlos Holguín, diputado del grupo legislativo del PVEM en el Congreso local.
El tope deberá de ser de 65 decibeles, como lo establece la reglamentación internacional en materia sanitaria. Y éste volumen deberá de ser respetado en los lugares de recreación, aun y cuando se presente música en vivo, o cualquier otro tipo de espectáculo.
“(La idea es) que la gente pueda escuchar la música, divertirse y no perturbar su capacidad auditiva”, precisó el diputado del PVEM.
Para garantizar el cumplimiento de esta norma, se propone que sean los gobiernos municipales los encargados, a través de sus áreas de inspección y vigilancia, que corroboren el cumplimiento de esta disposición.
El PVEM confía en que se pueda sacar adelante esta reforma, pues hace meses fue aprobada una similar en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
Habrá personas que seguramente cuestionarán el cumplimiento de la norma por parte de los dueños de discotecas, u otros lugares donde se realicen espectáculos en vivo, así como el cumplimiento de las autoridades. Pero consideramos aquí que hay algo clave, que va más allá de los dueños de discotecas y del gobierno: el cuidado de uno mismo.
Cada persona debe de considerar que es responsable de cuidar su cuerpo para que tenga un buen funcionamiento. Así que, más allá de si las autoridades cumplen uno, piensen en ustedes mismos e imaginen cómo quisieran vivir cuando sean mayores, y traten de llevar un estilo de vida que les permita lograrlo. Claro, habrá cosas que no se podrán controlar, pero hagan hoy lo que esté dentro de sus posibilidades para cuidarse, para así tener una mejor calidad de vida en el futuro.
Así como dicen que hay que ahorrar, también hay que cuidarse para el futuro. Si no quieres tener diabetes, consume menos alimentos azucarados y cuida tu peso. Si no quieres tener cirrosis, no consumas alcohol en exceso, si no quieres sufrir de un infarto, cuida el nivel de colesterol en la sangre. Si no quieres quedarte sordo, no consumas ruido en exceso.
Notas relacionadas:
Perú: Prohíben vuelos de helicópteros sobre Machu Picchu
Calidad de vida en práctica: Silencio
Contaminación sonora en Buenos Aires: los colectivos y trenes superan el límite de tolerancia auditiva