Imagen:4.bp.blogspot.com
Una noticia que se conoció hace pocos días vuelve a poner en foco la falta de compromiso político, además de la dificultad de incorporar nuevos hábitos en los ciudadanos, respecto a la reducción de basura en la ciudad de Buenos Aires.
Según datos que se dieron a conocer por la empresa CEAMSE, durante el 2010 se enterró en el relleno sanitario un 14 por ciento más de basura respecto al año anterior, con un total de 2 millones de toneladas.
Se trata de un nuevo récord histórico a partir del cual se vuelven a replantear las políticas locales en relación con la problemática de la basura.
La ciudad de Buenos Aires cuenta con cerca de 3 millones de habitantes, por lo que es necesario un efectivo plan para disminuir la cantidad de desechos diarios. Según se explica desde Clarín, en el 2010 se mandaron a disposición final unas 2.110.122 toneladas de residuos, es decir 5.786 por día, mientras que en el 2009 la cifra llegó a 1.847.748.
¿Por qué se produce este incremento cuando en realidad se promete estar trabajando en un efectivo plan de reciclaje y de reducción de la basura? Al aumento del consumo y de la cantidad de habitantes en la ciudad, se suma la falta de una política que realmente trabaje en la separación en origen y el reciclado. A esto se agrega que el relleno Norte III ubicado en José León Suárez es el que recibe toda la basura de la capital federal y de gran parte del Gran Buenos Aires.
Si bien hace unos meses te contamos sobre la iniciativa del gobierno porteño de formalizar a las cooperativas de recolectores de residuos secos, lo cierto es que este proceso aún está demorado. En este sentido, las fallas en la recolección y posterior reciclaje de este tipo de desechos se traduce en la falta de entusiasmo de los ciudadanos para separar en origen.
Otra vez la ciudad es protagonista de un récord para nada alentador. Resulta fundamental trabajar para revertirlo.
Notas relacionadas:Miradas desde afuera: Ley de Basura Cero y el caso de San FranciscoQué y cómo reciclar en Buenos Aires
Foto: SimplificaEn este interesante post, VeoVerde nos explica por qué es necesario erradicar el hábito de tirar las colillas en las calles.
Durante los años cincuenta, los científicos del mundo comenzaron a levantar la discusión acerca de los efectos perjudiciales que el cigarrillo tenía para la salud, en una época donde se permitía, por ejemplo, fumar en los supermercados y en el transporte público y hasta los presentadores de los noticieros podían fumar en pantalla.
Entonces se daba la discusión de si producía cáncer o no, a lo que las tabacaleras respondieron haciendo ‘más sanos’ los cigarrillos. Un filtro lograría que el humo no pasara directamente a los pulmones del fumador, reteniendo en ese algodoncito lo más malo del cilindro. En pocos años, entre el 55’ y el ’60, los cigarrillos con filtro lograron el nivel de ventas de los tradicionales, y a principios de los noventa alcanzaron un 99% de las ventas totales de tabaco armado.
Pero seguramente la peor parte del cigarrillo es la colilla. Por un lado, con su aparición mitigó los intentos de fumadores por dejar el tabaco, ya que estarían fumando algo no tan dañino, aunque está comprobado que las fibras de las que están hechos los filtros son inhaladas por los adictos al momento de fumar. Pero el otro problema, seguramente más grave por afectar a la comunidad y no sólo al fumador, es la contaminación ambiental que producen las millones de colillas que a diario se desechan en basureros y en el suelo de las ciudades, carreteras y playas.
Los números que se manejan con las colillas son enormes. En 2007, los estadounidenses consumieron 360 mil millones de cigarrillos, para lo que se usaron 680mil toneladas de acetato de celulosa. A nivel mundial, en 2002 se consumieron 5,6 billones (5.600.000.000.000) de cigarrillos en el mundo y se espera que para el 2025 aumente a 9 trillones.
Entre un 25 y un 50% de las basuras que se recogen en calles y carreteras son colillas de cigarrillos y se han reportado miles de casos de ingestión de colillas por animales salvajes, sobretodo animales del mar, y niños.
Los filtros se demoran por lo menos 25 años en biodegradarse. Al juntarse en las alcantarillas en días de lluvia, contaminan el agua que irá a parar finalmente a ríos y mares. Así que mejor preocuparse de dónde tirar la colilla. O aun mejor, dejar de fumar.
Terminemos este post con una pregunta. Personalmente tengo un amigo fumador que siempre se preocupa de sus colillas, cuando fuma en la calle, las guarda en papeles para tirarlas a la basura más tarde. Y usted, ¿bota las colillas en la calle?
Toda la información de este post fue obtenida de un informe a propósito del International Journal of Environmental Research and Public Health, disponible aquí.
Por David Montolio, Vía VeoVerde.
Foto: Video.
En varias oportunidades te contamos sobre los grandes avances que a lo largo y ancho de todo México se implementaron para alentar el uso de la bicicleta como medio alternativo de transporte.
Pero dicho país es enorme, por lo cual difícilmente queden cubiertas todas las necesidades de la población, por lo menos dentro de este campo.
Por esta razón, un grupo de estudiantes y profesores del Tecnológico de Monterrey y de la UdeG, junto a las organizaciones GDL en Bici, BiciTec y Ciudad para todos, pusieron manos a la obra en Guadalajara, llamando a su acción "Ciudad para todos y más ciudadanos".
Para ello, se decidió juntar fondos y construir por su cuenta una ciclovía para todos los obreros y estudiantes que transitan a diario por la zona.
De esta manera, la primera Ciclovía ciudadana fue inaugurada recientemente en la avenida Santa Margarita. La misma cuenta con cinco kilómetros exclusivos para las bicicletas, con carteles que advierten esto y guías para que los autos no intercepten su paso.
La iniciativa resulta inspiradora. Sin embargo, en México causó una fuerte polémica: ¿Es correcto que los ciudadanos lleven adelante este tipo de tareas por su propia cuenta? ¿Vos qué pensás?
Mientras lo seguís pensando, mirá cómo hicieron la Ciclovía ciudadana en este video:
Sin título, Mark Rothko.
Cierto nivel de escepticismo protege al individuo del entorno, actúa como una cuota extra de precaución que lo mantiene alerta. No obstante, una dosis muy alta de escepticismo puede agriar las percepciones antes de que éstas se vuelvan nítidas. Todo adquiere una apariencia de engaño, un aire maquiavélico que despoja al mundo de su inocencia y al mismo tiempo de su capacidad de sorprender.
En general, esa visión está asociada a la madurez, cuando las experiencias tuvieron tiempo de macerarse y crearon un filtro protector que puede resultar muy útil, siempre y cuando continúe actualizándose con nuevas experiencias.
Los seres humanos tendemos a mantenernos ligados a paradigmas que, en su momento, se mostraron exitosos para resolver determinados problemas, aunque en la actualidad ya no sean los más adecuados. La dificultad que se presenta es que todo lo que escapa a las explicaciones del paradigma vigente termina siendo invisible.
Un ejemplo: si en mi experiencia, cada vez que me trepé a una escalera me caí, llega un momento en que esa información se constituye en un filtro que me preservará de nuevos intentos. Sólo que, con el tiempo, es posible que esa realidad se modifique: que las escaleras sean más firmes, que yo desarrolle más habilidad para trepar… sin embargo habrá un retardo hasta que decida encarar nuevamente ese desafío, porque mi experiencia me condicionó.
¿Eso es necesariamente negativo? No, ya que nos da herramientas para mantenernos a salvo, por ejemplo, de diversos peligros. Sin embargo, es interesante preguntarse a medida que uno madura cuáles de esos paradigmas cumplen una función útil y cuáles están ahí por inercia, alimentados únicamente por el miedo a lo desconocido.
Es evidente que debe haber un conflicto entre el paradigma que descubre una anomalía y el que, más tarde, hace que la anomalía resulte normal dentro de nuevas reglas. Thomas S. Kuhn, La estructura de las revoluciones científicas.
Cada semana, la instructora de Método DeRose Yael Barcesat comparte con los lectores de TuVerde pensamientos para poner en práctica y lograr una mejor calidad de vida. Como es costumbre, los invitamos a compartir pensamientos sobre estos textos abajo.
Ediciones anteriores de Calidad de vida en práctica:Emociones limpiasInspiración con métodoHuir o Luchar
Seguramente al encender la perilla de la luz poca veces tenemos en cuenta cuál es el proceso de producción por el que llega la electricidad a nuestro hogar. Sin embargo, tomar conciencia al respecto se vuelve algo fundamental para contribuir en el ahorro de energía y minimizar así la contaminación en el planeta.
Buscando modificar el hábito de utilizar la electricidad aún cuando no es necesario, la compañía británica Hu2 elaboró unos novedosos adhesivos que permiten reflexionar acerca del complejo proceso por el cual se produce y distribuye energía en cada hogar. Te los presentamos en este post.
Además de resultar un accesorio original, estos productos, que son elaborados por la fábrica de adhesivos artísticos fundada en el 2007 por Antoine Tesquier Tedeschi, permiten replantearnos a qué costo se está produciendo la electricidad, cómo podría desarrollarse de manera más amigable con el medio ambiente y de qué manera lograría contribuir cada uno desde su hogar.
Notas relacionadas:TuVerde te guía: Ahorro de energía en el hogar¿Lavar por costumbre? ¡Ya no hace falta!
Imagen: www.sc.edu
Primero quiero compartirles un mensaje, que al final de cuentas se relaciona con la nota. Me llegó un correo donde se cuenta una broma, pero con una moraleja muy importante.
A manera de resumen: Un avión va despegar y se les informa a los pasajeros que los dos pilotos son ciegos, pero que son los más experimentados y más confiables que la aerolínea tiene. Aún con su preocupación, los pasajeros encuentran algo de tranquilidad.
El avión se pone en posición de despegue, para posteriormente tomar velocidad. Los pasajeros comienzan a preocuparse de ver que la aeronave no se eleva, hasta que comienzan a gritar desperados. Por fin, el avión toma vuelo.
Uno de los pilotos dice: “Si los pasajeros no gritan, seguro nos estrellamos” (se omiten palabras altisonantes). Lección: Si nosotros como ciudadanos -independientes u organizados a través de organizaciones no gubernamentales- no exigimos y alzamos la voz, las cosas difícilmente van a cambiar a nuestro alrededor.
Y dirán ustedes, ¿qué tiene que ver todo esto con Greenpeace y Facebook? Bueno, a veces no somos conscientes de que Facebook, la gran red social, utiliza energía. Nosotros como usuarios subimos fotos, usamos aplicaciones, y a eso le sumamos los millones y millones de usuarios que hay alrededor del mundo, que hacen que los servidores trabajen y consuman energía.
Así que Greenpeace retó a Facebook a que, durante el marco del Día de la Tierra, a celebrarse el 22 de abril, presente un plan para usar la energía de una manera más sustentable que beneficie al planeta.
El reto se conoce como “Facebook: no seas carbón”, y se le pide a Mark Zuckerberg, presidente de la empresa, que se comprometa a usar energía limpia y que se deje para el 2021 el uso del carbón como fuente de energía.
Durante el Foro Económico en Davos, la agrupación no gubernamental, a través de su director, Kumi Naidoo, entregó una carta compromiso a la directora de marketing de Facebook, Randi Zukerberg, donde se hace extensa la invitación a presentar el plan de energía.
Geenpeace señaló que las empresas de información y tecnología están aumentando su demanda eléctrica, por lo que esto pone en varios países a Internet en quinto lugar como consumidor de energía.
Por ello, es importante reconsiderar el uso que le damos a la red. No perder el tiempo en cosas innecesarias seguro ha de ser la regla. Usarlo para lo realmente importante. ¿Es urgente usar el chat para platicar con gente que quizás nunca vas a conocer? ¿Es importante que te quedes jugando por horas en alguna red social? ¿Cuánta gente nada más se mete a Facebook y, honestamente, no hace nada? Sólo se queda viendo los perfiles de otros.
Las redes sociales deben de ser un herramienta que fomenten la cohesión social y que contribuyan a difundir la información y el intercambio de ideas, pero no debemos dejar que sólo se conviertan en una pérdida de tiempo y de energía.
¡Alcemos la voz!
Más iniciativas de Greenpeace:Campaña: Ricardo Darín se une a Greenpeace contra las usinas de carbón.Argentina: 2011 sin lámparas incandescentesArgentina: Duracell y Energizer se harán cargo de las pilas usadas en Buenos Aires