Imagen: Oeil a droite, Antoni Tapies.
Hay en algunos individuos la necesidad de llevar todas las cosas a su máxima expresión, una inquietud constructiva que no descansa. El deseo de mover el mundo, de agitar la tierra: un temblor de entrañas que se sacuden la picazón de todos esos piecitos sobre el lomo. La determinación de aprender a montar en pelo, aun disponiendo de una cómoda silla de montar.
Los observadores quedan pasmados ante tal despliegue de energía, y enseguida son asaltados por una duda que a veces llega a explicitarse: ¿hace falta? Para ese interrogante, los inquietos constructivos no encuentran una respuesta lógica, como no la encontraría un funámbulo interpelado acerca de su rara afición (si bien eso no significa que no la haya).
En general, se trata de una cuestión de naturaleza: estas personas se realizan al construir, y todo lo que hacen forma parte de un plano arquitectónico cuyas líneas son acciones. Aunque, observada desde afuera, una vida así pueda parecer por demás ajetreada, el sosiego también tiene su espacio, sólo que es un reposo de otras características, equiparable al sueño polifásico de algunos animales, en el cual unos pocos minutos de descanso intercalados en las actividades cotidianas bastan para recargar las baterías.
¿Se podrá desarrollar esa inclinación? Cito a continuación un fragmento del comentario de Daniel Fersztand, dejado en el post de la semana pasada,
La pura intención de dar:
Muchas veces se piensa que cada cosa que se hace es gracias a un don que alguien tiene de nacimiento, y no siempre es así. Cada cualidad es adquirida. Esto devuelve una vez más la responsabilidad a nuestras manos.
Si el ritmo propio es diferente, más lento, y se quiere despertar esa inquietud constructiva, la mejor opción es convivir con personas que tengan ese atributo desarrollado, porque a su alrededor las actividades se arremolinan como el polvo del camino luego del paso de un vehículo a toda velocidad.
Cada semana, la instructora de
Método DeRose Yael Barcesat comparte con los lectores de TuVerde pensamientos para poner en práctica y lograr una mejor calidad de vida. Como es costumbre, los invitamos a compartir pensamientos sobre estos textos abajo.
Ediciones anteriores de Calidad de vida en práctica:
La pura intención de dar
Cambio de signo
Otra vez, la libertad
Gracias Yae por incluirme!! Y agregaría: a veces es más descansado, hasta diría relajado avanzar, hacer, realizar, que parar. Depende mucho de cómo funcione cada uno, no?
Besotes!
Seguiré tu consejo; soy de los que fácilmente sucumben a la inercia contemplando la velocidad. Gracias!
Muy lindo Yae!
Completamente cierto. Y no hay nada que desarrolle más una cualidad (la que sea) que la convivencia con alguien que ya la haya desenvuelto.
A ponerlo en práctica. Gracias
Estña muy bueno Yae lo que escribís, coincido 100%, beso y gracias!
¡A correr detrás de esos inquietos!
Como cuando uno sale a correr y se lleva a un amigo más rápido para mejorar su marca.
Totalmente,siempre busco rodearme de gente ya sea en el ámbito laboral como en el social, donde poder sentirme cómoda, me siento mejor estando cerca de gente con ganas de hacer,yo creo q es una virtud, aunque a veces siento q remo contra la corriente… Gracias Yael!
Gracias Yae!
Lindo Yae!!! beso lu