El pez de oro, Henri Matisse
Algo aburrida, dejo por un instante un libro sobre cómo saber lo máximo en un segundo, optimizar el primer contacto con una persona o situación para extraer la mayor cantidad posible de información en el mínimo de tiempo. Acto seguido empiezo a hojear un libro ya viejo, con el borde de las hojas aterciopelado por el repetido contacto de quién sabe cuántos lectores.
El prefacio se refiere al tiempo que lleva conocer a alguien (en este caso el autor del libro), y lo justifica con una clave inquietante: […]
si es cierto que se juzga a una persona por lo que hace, se la conoce por lo que no hace. (Georgette Leblanc, prefacio de
El pájaro azul, de Maurice Maeterlinck).
Esa apreciación, que en la época en que fue escrita podría resultar de lo más racional y hasta evidente, da por sentado que vamos a necesitar tiempo para conocer a los que nos rodean. Exactamente lo contrario que proponía el primer libro. Ocurre que sólo tenemos la oportunidad de conocer con este grado de profundidad a quienes están lo suficientemente cerca durante bastante tiempo, lo cual construye un histórico de acciones y omisiones que nos ilustran acerca del carácter del otro.
Como llegamos a ese grado de convivencia prolongada sólo con los más próximos, es lógico que las cosas que el otro
no hace vayan acumulándose de forma visible, e incluso es normal que salten a la vista con más fuerza que lo que se construye. Es posible que eso predisponga a que, con los años, muchas relaciones duraderas se interrumpan.
El primer libro defiende el saber instantáneo, apelando a apreciaciones inconscientes que nos asaltan de inmediato ante la presencia de otro. El segundo libro asegura que se termina conociendo a los demás a costa de sus vacíos, de las cosas que no hacen, de los lugares en que no están… Esas dos aproximaciones recuerdan las diversas maneras de moldear una escultura: partiendo de la materia blanda y dándole forma, o partiendo del bloque duro y desbastándolo. Ambas son válidas, siempre que se sepa cuál es el resultado buscado.
Cada semana, la instructora de
Método DeRose Yael Barcesat comparte con los lectores de TuVerde pensamientos para poner en práctica y lograr una mejor calidad de vida. Como es costumbre, los invitamos a compartir pensamientos sobre estos textos abajo.
Ediciones anteriores de Calidad de vida en práctica:
Una propuesta ambiciosa
La imaginación al poder
Revelación y audición
Interesante tu nota Yael, creo que uno puede utilizar ambas opciones de acuerdo a lo que esté buscando conocer.
Gracias por tu aporte semanal, me encanta
Buenísima la reflexión y aún más la descripción del proceso que te llevó a ella. Gracias!
La refracción en la matissiana pecera no solo nos acerca a los peces de oro, también ilumina su entorno,
como tus artículos semanales…
hermoso. hermosa.
hermoso lo que haces
hermosa lo que sos
Me gustó mucho el artículo! creo que las dos opciones son válidas, porque las primeras impresiones dan un conocimiento sobre la persona que muchas veces se olvida o cambia con el tiempo si nos seguimos relacionando. Pero no dejo de pensar que el tratarse por más tiempo permite ir construyendo una imagen más completa de los mas cercanos. Una vez leí algo que me pareció interesante y es que de las personas que nos acompañan durante más tiempo durante la vida siempre tenemos visiones diferentes, que corresponden a los distintos momentos de uno y también del otro. Me inspiró el artículo! gracias yae
Lindo.

La pintura me recordó a mi pececito Dimas, al que creo ya conocer.
La no acción se me aparece como el silencio; qué interesante la distinción entre esas dos formas de acercamiento al otro para conocerlo, inclusive para el autoconocimiento. Gracias por compartir estas lecturas.
Me encantó el articulo, ambas opciones me identifican…me gustaria saber cuales son los libros que mencionas para tratar de conseguirlos y leerlos.
Jejeje, lindo Yael!!!!! besote
Para todos los que quieran saber un poco más sobre el libro, http://es.wikipedia.org/wiki/El_p%C3%A1jaro_azul
Es una obra de teatro.
La inspiración, no obstante, vino del prólogo escrito por la compañera de Maeterlinck. Saludos!
Qe lindo…
Muy interesante!!Me encantó
Marisa