Imagen: Mundo Desconocido
Enseñe esto hoy mismo a un amigo, para fijar bien el tema. Si una enseñanza no se usa, la Naturaleza la toma de vuelta, así como un órgano que no se usa se atrofia. Como dice el proverbio latino, “docendo, discitur” (enseñando, se aprende).
Esta frase del Educador
DeRose conduce a un planteo: ¿es o no es necesaria la coherencia para transmitir un conocimiento? Si uno es instado a enseñar cuando todavía no asimiló cabalmente una enseñanza, cuando ese saber está fresco y no hubo tiempo de ponerlo en práctica, ¿no se estará alentando a emplear la palabra cuando falta la experiencia?
En otros artículos hemos abordado el papel fundamental que tiene la coherencia en la transmisión de una visión del mundo. Desde Sócrates hasta Gandhi, los grandes docentes usaron el ejemplo para ilustrar sus palabras, que de otra forma habrían carecido de peso. ¿O es posible aceptar que quien pregona la no violencia sea una persona agresiva?
No obstante, es muy posible que en el momento de adherir a un ideal de vida haya una distancia considerable entre aquello que uno espera llegar a ser y lo que es. Si los pensadores que compartieron sus ideas con la humanidad hubieran esperado hasta estar satisfechos con su evolución, probablemente un gran porcentaje de conocimiento no habría sido explicitado.
Al compartir lo aprendido desde el primer instante de empatía con un sistema, se obtiene una doble utilidad: por un lado se pone a prueba ese conocimiento, se constata si sobrevive a una crítica ajena; por otro lado, al repasar con la memoria las palabras y gestos del profesor, se recorre por segunda vez el camino del aprendizaje y se lo somete a una nueva evaluación personal.
En realidad, difundir una idea que todavía no hemos tenido tiempo de encarnar puede ser la vía más rápida para lograr la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Eso no significa asumir que se conquistaron etapas que están más allá de nuestro alcance en el presente; simplemente se trata de una forma de entrenamiento. Tal vez esa sea la esencia del acto de enseñar: repasar lo aprendido.
Cada semana, la instructora de Método DeRose Yael Barcesat comparte con los lectores de TuVerde pensamientos para poner en práctica y lograr una mejor calidad de vida. Como es costumbre, los invitamos a compartir pensamientos sobre estos textos abajo.
Ediciones anteriores de Calidad de vida en práctica:
La vida o la contemplación de la vida
La nobleza de las herramientas rudimentarias
En busca de las diferencias
uuufff que buen artículo Yael, esto es para saborearlo y digerirlo lentamente.
Un fuerte abrazo
Muy interesante, Muchas gracias Yael!
Me encanto! Gracias
Estoy de acuerdo, gracias Yael.
Me encantaron tus palabras de hoy
Me gustó, me gustas!! Justo hace poco vi un video de un genio (Engeström) de por ahí que habla del aprendizaje… acá comparto:
http://www.youtube.com/watch?v=k0UKgNhtC4k&feature=related
Besoooote!!
Pd. algunos textos rusos que hablan sobre teoría del aprendizaje son difíciles de traducir porque tienen un término que encierra los dos conceptos (enseñanaza-aprendizaje)… o sea como si fueran indisociables:)
Lo que mas enseña es enseñar….
Gracias Yael, escribís muy lindo!
Un besito!
Agus
Especial para los que enseñamos… y aprendemos!
Gracias, muchas.
gracias: enseñar a enseñar. te aprendo y te siento más presente. un brazo
Gracias una vez más!!!
Otra caricia de aire fresco en forma de palabras que nos ayuda a encontrar mejor el camino hacia esa chispa divina que brilla en nuestro interior. Gracias Yael por transmitirnos todo lo que sabés con tanta dulzura y generosidad.
Lindo !!!!
Parabéns pelo blog!!
Besaco!