Dibujo a cuatro manos de Noé y Stupía
Hagamos el ejercicio de seguir con la mirada una línea, cualquier línea que nace en el asfalto, entre los autos, y va trepando por las veredas, escalones, puertas, desviándose horizontalmente al toparse con las ventanas, balcones, balaustradas, terrazas, inclinándose con las antenas, curvándose al encuentro de las palomas… hasta alcanzar el firmamento urbano y abandonarse al vacío de no existir. En el momento en que la vista llega al cielo, hay una modificación casi imperceptible de foco.
Las líneas que captan nuestra atención son relativamente próximas; en comparación, el plano celeste de las alturas resulta sumamente lejano. Para hacer foco en una nube o en una estrella, los ojos deben alejarse del nacimiento de la nariz, cosa que pocas veces ocurre si se vive en una ciudad con altas construcciones. No es raro que pasen días sin hacer el ejercicio de enfocar objetos más alejados que el semáforo de la próxima cuadra o el cable que cruza de un edificio a otro.
Es tangible el descanso visual que brinda el simple hecho de mirar hacia arriba, buscando un punto remoto. Pero también se experimenta un descanso mental en ese acto: da la impresión de que, junto al viaje de la mirada, la conciencia también atraviesa esa distancia ida y vuelta, retornando renovada a sus objetos más cercanos.
¿Será que parte de la fascinación que ejerce la luna se deba a que constituye un punto de referencia donde reposar el ojo encajonado, que de esa forma se recrea en la lejanía? Un efecto similar se obtiene al cerrar los ojos, imaginando hacer foco en el horizonte. Cualquiera de los dos casos presupone la decisión de hacer un intervalo. Y tal vez sea sencillamente ése el factor que renueva la atención y refresca la mirada.
Cada semana, la instructora de
Método DeRose Yael Barcesat comparte con los lectores de TuVerde pensamientos para poner en práctica y lograr una mejor calidad de vida. Como es costumbre, los invitamos a compartir pensamientos sobre estos textos abajo.
Ediciones anteriores de Calidad de vida en práctica:
Nuevos valores
Inmersión y convivencia
Fondo y figura
Qué lindo Yael! Me transporté a momentos en que con algunos amigos, pasábamos la noche mirando hacia arriba y en distintas direcciones para ver estrellas fugaces… era la detención del ojo y simultáneamente el abrise paso en la inmensidad, placer muy especial.
Lindo leer tus líneas, beso!
simplemente me encantó! me voy a mirar para arriba…
Hermoso!!! Gracias Yae.
..gracias por tus palabras
Que lindo lo que acabo de leer!!! Gracias Yael
Un descanso de la mirada y de la conciencia… sólo por un instante, para arrancer con ganas! Me encantó!
Me encantó! gracias!
Me encantó! gracias!
Qué bueno Yael…! Qué lindo mirar el cielo…
Uno de los mejores artículos en TuVerde de estos últimos tiempos: simple y esclarecedor. Gracias!
maravilloso!