Especial

Especial: II Ciclo de Cine Ambiental, primera proyección

por Victoria Bembibre, 05.04.2011 Especial
Si estuviste el año pasado, esta es otra oportunidad para seguir tomando conciencia ecológica. Si te lo perdiste, descubrí el II Ciclo de Cine Ambiental en Buenos Aires, un evento organizado por el World Bank. El propósito del Ciclo es contar historias sobre la huella ecológica de la actividad humana y reflexionar sobre nuestro estilo de vida. En esta ocasión se trata de tres proyecciones de películas al aire libre y con entrada gratuita en el Centro Cultural Konex de Buenos Aires durante tres martes a partir de las 19.30 horas. La primera fue el pasado martes 29 de marzo y nos invitó a asistir a una conferencia sobre consumo y contaminación y luego a descubrir el film Bag It, de Susan Beraza. La charla estuvo a cargo de Carlos Briones, quien presentó el proyecto PET de Cabelma, S.A. El objetivo de esta división de la compañía es lograr el reuso y reciclado de envases PET con beneficios no sólo para el medio ambiente sino también especialmente para la comunidad a partir de la creación de oportunidades laborales y la concientización. Además de todo, es una iniciativa de industria nacional. Por otro lado, la película de Beraza expone los impactos del consumo intensivo de productos plásticos (no sólo bolsas) en los ecosistemas naturales e incluso la salud humana. Todo empieza con una bolsa plástica que a Jeb Berrier, el protagonista, le entregan en un comercio. A partir de esa bolsa innecesaria, inútil, contaminante y tan cotidiana, Jeb empieza a cuestionarse el uso de plástico en prácticamente todos los aspectos de la vida humana, la cultura del consumo y el descarte, la invasión de químicos en nuestros hogares (y nuestros cuerpos). ¿Por qué consumimos tanto? ¿Por qué envolvemos todo en plástico? ¿Por qué no prestamos atención a las consecuencias para nosotros, los animales y el planeta de este material derivado del petróleo que permanecerá por muchísimos años? Aquí podés ver el trailer (en inglés) y en el sitio encontrar acciones para ponerte en campaña contra el plástico.

Bag It Intro from Suzan Beraza on Vimeo.

Pero la argumentación no es sólo cruda, contundente y precisa, también resulta ser, sin contradicción, divertida, ágil, solidaria con el hombre promedio que no se apasiona por la ecología. Este documental que tiene muchos puntos en común con No Impact Man, los videos de The Story of Stuff y hasta con los films de Michael Moore, se hace las preguntas correctas y triunfa en revelar el peligro ambiental y social de una industria a gran escala. Pero también se toma el tiempo para ser real, cercana y optimista. Hoy tendrá lugar la segunda cita con una charla de presentación sobre Energía y Cambio Climático y la proyección de Bitácora Bajo Cero, un corto de Pepe Tobal y Alejandro Balaguer, sobre el Parque Nacional Los Glaciares, y La 4ta Revolución, de Carl-A. Fechner, acerca de alternativas energéticas renovables. El próximo martes 12 de abril será la tercera proyección, con la película Un Mundo Sin Peces, de Rupert Murray. Para asistir inscribite en sip@worldbank.org y luego contanos qué te pareció el Ciclo.

Especial Alimentación Orgánica: Claves para incorporarla en nuestra vida

Foto: Mofga Como te contamos en varias oportunidades, los beneficios de la alimentación orgánica son muchos. Sin embargo, se trata de un mercado al que todavía le falta crecer para poder estar al alcance de todos e ir de a poco reemplazando a los productos convencionales que se desarrollan con pesticidas y fertilizantes nocivos para la salud y el medio ambiente. ¿Por qué es importante elegirlos? ¿Cómo podemos reconocerlos? En este artículo te explicamos algunas cuestiones básicas relacionadas con este tipo de alimentación para puedas empezar a incorporarla en tu vida.

Alimentos orgánicos: Una opción más saludable y ecológica

En los últimos años se volvió común escuchar hablar sobre la alimentación orgánica y la necesidad de generar nuevos hábitos de producción y de consumo para volverla parte de nuestra vida. Pero... ¿Sabemos realmente qué es? Se trata de los alimentos de origen agrícola o ganadero que NO son elaborados mediante sustancias artificiales, como pueden ser pesticidas o fertilizantes. A lo largo del tiempo, el empleo de este tipo de químicos se volvió algo común en la producción de comidas con el fin de conservarlas y de aumentar su rendimiento. Sin embargo, a medida que fue creciendo esta práctica sus consecuencias negativas salieron rápidamente a la luz: contaminación del aire, el agua y la tierra, y enfermedades tanto para los productores como para los habitantes de la zona y los consumidores. Mientras que muchos sostienen que es imposible producir alimentos que estén totalmente libres de agroquímicos (debido a que tardan más en crecer y esto imposibilitaría abastecer a la población), en los últimos años diferentes iniciativas fueron capaces de demostrar los beneficios de una producción más natural y armoniosa con el medio ambiente.

Algunas razones para elegirlos

Al no contener residuos químicos, los alimentos orgánicos se vuelven ideales para preservar la salud y el medioambiente. Entre sus innumerables beneficios, se destacan: • Preservan la salud de las personas: Los estudios toxicológicos reconocen la relación existente entre los pesticidas y ciertas patologías, como es el caso cáncer, alergias y asma. Esto se da fundamentalmente en quienes trabajan en los campos conservados mediante la utilización indiscriminada de agrotóxicos, como así también en quienes viven en las zonas aledañas. También genera un impacto negativo en los consumidores, quienes reciben a diario alimentos producidos a base de sustancias contaminantes. Es por ello que consumir orgánicos preserva la salud de ésta y de futuras generaciones. • Previenen la erosión de los suelos: Según investigaciones científicas, los suelos tratados con fertilizantes químicos tardan siete veces más en recuperarse y volver a ser productivos que los tratados mediante procesos naturales. La agricultura orgánica trabaja especialmente en la fertilidad de la tierra, buscando conservarla y mejorarla con vistas a futuro. • Eliminan los monocultivos: No se basa en la producción de un solo cultivo por lo que evita deteriorar la tierra y volverla improductiva. • Protegen el agua: Al no utilizar pesticidas para el riego, los alimentos orgánicos evitan la contaminación del agua. • Preservan la energía: A diferencia de la producción tradicional, los procedimientos naturales se basan más en un trabajo manual con abonos verdes que no requieren de combustibles fósiles. Esto ayuda a preservar la energía y así generar menos impacto en el entorno. • Ayudan a comunidades rurales: Ante las grandes productoras, la población rural y los pequeños agricultores están perdiendo protagonismo. El desarrollo orgánico permite revalorizar su práctica y volverlos un eslabón fundamental en la cadena productiva. • Son más nutritivos y sabrosos: Además de contener más vitaminas, minerales, hidratos de carbono y proteínas, los alimentos orgánicos permiten conservar el auténtico aroma, color y sabor de sus materias primas. Foto: smith

Etiquetas y certificaciones: ¿Cómo reconocerlos?

En la actualidad se producen todo tipo de alimentos de manera orgánica: existen carnes, huevos, miel, azúcar, yerba mate, té, café, frutas, hortalizas, vinos y lácteos, entre otros. Para que sean considerados como tales y obtener la respectiva certificación, se deben seguir una serie de pautas como: mantener la biodiversidad, no usar químicos sintéticos (como pesticidas, herbicidas, transgénicos, hormonas y antibióticos), no encerrar ni maltratar a los animales, y trabajar por un equilibrio ecológico y un sistema de producción socialmente justo. Muchas veces la intención es consumir este tipo de productos pero muy pocos saben identificarlos de acuerdo a su etiqueta. A esto se suma la necesidad de estar atentos dado que muchas empresas, por cuestiones de marketing, clasifican a sus productos como naturales cuando en realidad no lo son. Entonces, ¿Cómo reconocerlos? De acuerdo a Norma Lehmeir Hartie, especialista en el tema citada por orgánicamente.com, algunas cuestiones a tener en cuenta son: • 100% orgánicos: Este certificado aparece cuando todos sus ingredientes son orgánicos. • Orgánico: Al menos el 95% de los ingredientes son orgánicos • Elaborado con ingredientes orgánicos: Al menos el 70% de los ingredientes son orgánicos. • Libre de transgénicos: También reconocidos como “libre de OMG” o “no transgénico". Esta etiqueta permite evitar organismos modificados genéticamente. • Ocean Fish Safe: Pescados que no están en peligro de extinción y que fueron recolectados en una etapa madura de su vida. •Alimentos de comercio justo: Garantizan un trato justo y humano de los productores. • Ganado libre: Es decir que no son criados mediante maltrato animal y no están encerrados. En relación al ganado, también se deben buscar etiquetas como "criando sin hormonas", "criado sin antibióticos" o "alimentado sin subproductos animales". • Comida con envasado ecológico: Muchos alimentos certifican que contienen un packaging ecológico. Esto ayuda a reducir la basura y la contaminación.

Un mercado que crece

Sabe la Tierra, mercado de productores orgánicos en Buenos Aires. Foto: Sabe la Tierra A pesar de las dificultades, la conciencia medioambiental y el interés por la salud hacen que día a día cada vez más gente se interese por consumir productos elaborados de manera orgánica. Si bien en muchos lugares es difícil encontrarlos y sus precios suelen ser superiores a los de los alimentos convencionales, el aumento en el consumo hace que se vuelvan una alternativa cada vez más viable para los fabricantes y comerciantes. Tanto en Argentina como en otros países de Latinoamérica y el mundo, cumplen un rol protagónico los pequeños mercados o almacenes, los que hoy en día ofrecen una gran variedad de orgánicos y fomentan este tipo de producción y de consumo. Inclinarse hacia una alimentación más sana y natural es sencillo y necesario. Sólo hace falta tomar conciencia y adquirir nuevos hábitos de consumo para así lograr una producción más sustentable, beneficiosa para la salud y el medio ambiente. Más sobre alimentos orgánicos: ¿Qué son los alimentos orgánicos? Miradas desde afuera: Alimentación orgánica Buenos Aires: Sabe la tierra, diseño y eco-actividades en San Isidro

Basura electrónica: Qué hacer con ella

Foto: Conciencia global. Cuando hablamos de basura electrónica - o e-waste-, nos estamos refiriendo a todo aquel producto eléctrico o electrodónico (alimentado por la energía eléctrica) que entró en desuso. Dentro de esta categoría se incluyen innumerables componentes: maquinaria, televisores, pilas y baterías, electromésticos obsoletos y la lista sigue. La acumulación de este tipo de desecho se ha incrementado exponencialmente en los últimos años. Con tan sólo pensar en lo rápido que determinados aparatos electrónicos quedan "viejos" en la actualidad, bastará para representarnos el panorama. Millones de teléfonos celulares se recambian en pocos meses. Luego de tres años de uso las computadoras ya requieren de agregados, modificaciones o su reemplazo completo por otro modelo. Estos son sólo algunos ejemplos entre muchos. Sucede que un mal tratamiento de este tipo de basura puede ser causa de grandes focos de contaminación por la presencia que generalmente hay en ella de elementos como cadmio, mercurio o plomo. Una vez que los dispositivos eléctricos se rompen y entran en contacto con el resto de la basura, dichos elementos no sólo tienen la capacidad de afectar gravemente al medioambiente, sino también a la salud de los seres vivos. Según Greenpeace, ante la falta de programas de reciclado, los residuos suelen terminar en rellenos sanitarios, contaminando el suelo, las napas de agua y el aire, o son incinerados, lo cual provoca la liberación de metales pesados a la atmósfera. Sumado a ello, estos residuos contienen metales muy valiosos como oro, plata, platino y cobre, que podrían ser reciclados y reutilizados Por todas estas razones, se torna fundamental comportarse de manera responsable ante el e-waste. Pero muchas veces ocurre que no sabemos qué hacer excactamente con él. En primer término, es importante que aprovechemos por entero la vida útil de los aparatos. Esto requiere de cierta conciencia medioambiental que nos permita renunciar a tener siempre lo último y más novedoso. Por ejemplo, si tu teléfono celular te parece que se está quedando atrás tecnológicamente, pero sigue cumpliendo sus funciones como lo que es -un teléfono-, no lo cambies. Por otro lado, cuando un un dispositivo eléctrico o electrónico efectivamente deja de funcionar, antes de tirarlo, podés intentar arreglarlo. Si esto no es posible, es muy importante no mezclarlo con la basura común que generamos a diario. Muchos de sus componentes pueden ser reciclados y otros necesitan un tratamiento especial que impida que sus elementos liberen contaminantes. A continuación, te damos una lista de empresas argentinas a las que podés recurrir si no sabés qué hacer con tu e-waste: -Escrap: Esta red de operadores del mercado de residuos y subproductos de la Argentina favorece el encuentro entre quienes necesiten desprenderse de dispositivos electrónicos obsoletos, y aquellas personas, empresas, gobiernos u ONGs que pueden valorizar el residuo mediante su reuso, reciclado o recupero de materias primas. Su misión es promover el uso sustentable de los aparatos eléctricos y electrónicos a lo largo de su ciclo de vida, desde su producción a su disposición final. Para ello, como se informa desde la misma empresa, se "desarrolla y promueve herramientas, procedimientos y procesos de mercado que permitan la reutilización, el reciclado y otras formas de valorización" de estos residuos, para "reducir su eliminación o disposición final en rellenos sanitarios o de seguridad". Para contactarte con Escarp, podés hacerlo al (+54 11) 4743 9217 - 15 4158 2535, o escribir a info@escrap.com.ar. -Red Reciclar. Ecovalor: Está integrada por empresas dedicadas al reuso de aparatos eléctricos, electrónicos y electrodomésticos. Su objetivo es llegar con niveles de calidad y garantía a sectores de la sociedad que no tienen acceso al mercado. También a empresas operadoras que reciben y certifican la disposición final de aquellas partes y componentes que no pueden reusarse, cerrando el ciclo limpio del reciclado con reuso. Su mail es reciklar@arnet.com.ar -Cooperativa La toma del Sur: Constituida por un grupo de trabajadores que han quedado desocupados, dicha cooperativa se dedicó desde un inicio al reciclado de botellas, cartones y todo tipo de papel. Posteriormente, incorporaron el lavado de silo bolsa. Según su página web, "este es un material de polietileno de alta (80 % de material virgen) que los filmeros utilizan como materia prima para la elaboración de las bolsas de consorcio". Ya desde 2007, la cooperativa se inició en la recuperación de elementos electrónicos. Hoy, ofrece un servicio de recepción y recolección de materiales post-consumo y rezagos varios (electrónicos, plásticos, vidrios, papel, madrea, metales, hierro, etc) "Siendo coherentes con la consigna inicial de no descartar nada, de progresar siempre, de obtener trabajo digno, decidimos aprovechar una nueva oportunidad que se nos presentaba, la recuperación de productos electrónicos y la deposición final de residuos electrónicos, entregando si es necesario un certificado de deposición final", informa la citada página. Para contactarte con La toma del sur, podés llamar al 4229-9947 – 15-6473-9748, o escribir a cooplatomadelsur03@yahoo.com.ar. -Industrias Dalafer: Este empresa retira materiales Scrap en todo el país, asegurando a sus clientes y proveedores el tratamiento de los mismos, extendiendo certificado de disposición final. "Disponemos de una planta industrial de 7.500 m2 de los cuales 5.000 m2 son cubiertos con una importante inversión en tecnología de punta, para el reciclaje de residuos industriales que permiten desarrollar procesos limpios, sin contaminación del medio ambiente", se detalla en su página web. El contacto de la empresa son los siguientes teléfonos: 4270-9828 / 4115-0439. Estas son algunas de las organizaciones que se dedican al reciclado de la basura electrónica y eléctrica. Si conocés otras, no dudes en contarnos sobre ellas. Más sobre chatarra electrónica: El problema de la basura electrónica en México. Campaña de basura electrónica de Greenpeace: ¿Qué hacer con lo que ya no sirve?

Especial: Cúbreme, indumentaria que vuelve

por Victoria Bembibre, 29.03.2011 Especial
El título de esta nota especial - que continúa el eje de los artículos sobre indumentaria sustentable publicados recientemente - se explica así: la indumentaria de Cúbreme está hecha para volver a los procesos sustentables, para volver a usarse, para devolverle algo a la Tierra. Desde el logo de la marca que puede verse en su sitio web - www.cubreme.com - podemos comprender que la sustentabilidad a menudo pasa por volver. La segunda “e” de Cúbreme mira hacia atrás, hacia los procesos a pequeña escala, hacia la equidad social, la ética comercial y el equilibrio ambiental. Entonces, ¿qué es Cúbreme? Cúbreme nace hace 6 años como una marca de indumentaria 100% nacional, hecha a base de materia prima sustentable como son las fibras naturales tanto animal como vegetal, muchas de las cuales tienen certificación orgánica, comercializadas bajo criterios de comercio justo y trato directo con sus proveedores. Su misión es difundir y reeducar un consumo más amigable con el medio ambiente, el cuidado de la salud, la equidad social y la revalorización de lo artesanal. ¿Quién la creó? Su creadora es María Alejandra Gotelli que, a diferencia de lo que uno creería no es diseñadora de indumentaria ni empresaria, es docente. ¿Será por eso que tiene tan clara la necesidad de re-aprender nuestra relación con el entorno? La primera impresión que percibimos al conocerla es que el compromiso de Alejandra con la sustentabilidad no es una moda, es parte íntegra de su identidad: Alejandra recicla, compra productos de estación y se interesa por prácticas ambientales desde adentro hacia afuera. “La moda pasa de moda” - dice - y por eso los abrigos, las mantas, los suéteres y todas las prendas de Cúbreme son atemporales, no siguen tendencias ni colores de temporada, son prendas nobles, durables y al mismo tiempo hermosas. Alejandra vivió varios años en Brasil, en donde surgió el emprendimiento Coolness, una marca de ropa de entrecasa que compartía algunos de los principios de su proyecto actual. También recuerda que su madre cosió toda la vida y menciona que el nacimiento de esta marca tiene, entre otros propósitos, el objetivo de ayudar a la industria textil argentina y de inculcar a sus propios hijos a cuidar su relación con el planeta. ¿Cómo se crea una prenda Cúbreme? El proceso de confección de una de las prendas que se pueden encontrar en el showroom de la marca en Palermo (donde también se atienden procesos ambientales positivos como el uso de descartes) o comprar por Internet comienza con una idea. Una idea atemporal de estilo clásico contemporáneo: las prendas de Cúbreme pueden usarse durante todo el año, durante años, trascienden y son biodegradables. A partir de esa inspiración Alejandra como ideóloga de la marca busca materias primas que puedan obtenerse en el país, usualmente a través de productores y cooperativas orgánicas o en proceso de convertirse. Otra de las claves para la fundadora de Cúbreme es “agruparse”. Cuidar de la tierra, del productor y del consumidor tiene que ver con unir fuerzas para alcanzar el desarrollo sustentable. Luego las materias primas se procesan en Buenos Aires para obtener hilados de alta calidad y por último se combinan las distintas fibras por medio de análisis de compatibilidad para obtener productos confortables e innovadores. Las telas no atraviesan procesos como teñidos artificiales, por eso sus colores son naturales. ¿Cómo es la relación con los clientes? ¿Cómo llegan y por qué vuelven? Para Alejandra es posible que la moda, algo tan regido por las subjetividades de cada momento, sea sustentable. Además de una atención en los procesos desde la producción de las materias primas hasta la entrega al cliente, Cúbreme no cree en el crecimiento desproporcionado o en la “moda de la sustentabilidad”. Los precios de sus prendas no son más altos que en marcas convencionales y sus productos no se definen necesariamente por su condición de sustentables – que en algunos años será la norma -, sino por su calidad. Algunos clientes llegan a Cúbreme leyendo las etiquetas, buscando una prenda distinta por los procesos que atravesó, motivados por su origen; otros la buscan porque es agradable y porque va a durar. Para saber más acerca de Cúbreme: ingresar a www.cubreme.com o buscar a la marca en ferias y eventos orgánicos y de sustentabilidad.
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