Salud y alimentación

Calidad de vida en práctica: El mito de la infelicidad creadora

Frida Kahlo Hay una extendida creencia de que la creación va de la mano de la infelicidad. Está instalado en la opinión pública que nada puede surgir de las aguas calmas de la estabilidad emocional, y que tanto el arte como las ideas trascendentes deben ser arrancados de las profundidades de la propia insatisfacción. Algunos ilustres ejemplos parecerían confirmarlo, ya que las vidas de personajes como Vincent Van Gogh, Friedrich Nietzsche o Frida Kahlo se nos presentan aciagas, signadas por la incapacidad para las relaciones sociales o por la enfermedad, para citar sólo algunas. No obstante, después de estudiar un poco el asunto, se observa que más allá de lo que se pueda apreciar objetivamente de la existencia de estas personalidades, lo que cincelaba su obra en forma definitiva era el modo único de experimentar los hechos que objetivamente les acaecían. No es un misterio para nadie que la felicidad y la infelicidad no yacen como perlas relucientes, acabadas, en el seno de los acontecimientos que nos rodean. Al contrario, éstas bien podrían compararse con una masilla informe, cuyos contornos finales dependerán mucho más de un componente subjetivo que de las frías aristas de la realidad, aunque ésta última parezca tan sólida. ¿Habrían sido concebidas las obras de arte y de filosofía que delinearon la historia de la humanidad en condiciones de vida menos turbulentas? No podemos tener la certeza, pero si se lee con atención la correspondencia (1) que muchos de esos creadores y pensadores mantuvieron a lo largo de su vida con amigos o familia, se encuentra un sentimiento de celebración desbordante que supera cualquier desdicha y que da brillo al suceso más irrelevante. Me arriesgo a conjeturar que ellos, que se enfrentaron a todo con tal de seguir construyendo, habrían podido convivir con la más peligrosa de las tentaciones: la de entregarse sin reservas a la felicidad. (1) Algunas recopilaciones de correspondencia especialmente interesantes son: Cartas a Théo, de Vincent Van Gogh; Cartas a un joven poeta, de Rainer María Rilke; Cartas a un joven bailarín, de Maurice Béjart; Correspondencia 1945-1970, cartas que intercambiaron Kawabata y su discípulo Yukio Mishima.

Lunes sin carne: ¡No te olvides de las coles de Bruselas!

Como ya te contamos con anterioridad, las coles -o repollitos- de Bruselas ayudan a prevenir la aparición de tumores cancerosos; son ricos en ácido fólico y vitamina A y C; evitan la retención de líquidos y su gran cantidad de fibras resulta beneficiosa para aquellas personas que sufren de estreñimiento. Lo cierto es que, a pesar de todas estas propiedades, no es una de las verduras más utilizadas, por lo menos dentro de la cocina argentina. Esta receta es una de las tantas posibilidades que existen para poder incluirla en la mesa más a menudo. Esperamos que les salga rico el plato y, si tenés tu propia receta con coles de Bruselas, ¡no dudes en enviárnosla!

Coles de Bruselas con castañas

Ingredientes -Castañas, 455 gr. -Coles de Bruselas, 750 gr. -Caldo vegetal, dos ½ tazas. -Manteca, dos ½ cucharadas. -Perejil picado, tres cucharadas. -Sal y pimienta, a gusto. -La piel de un cuarto de limón. Preparación -Calentar el horno a 190º. -Con un cuchillo hacer una X en la parte arriba de cada castaña. Colocarlas sobre una bandeja de horno y tapar con papel de aluminio. Asar en el horno durante 45 minutos. -Quitar el papel y, cuando se hayan enfriado un poco las castañas, pelarlas y cortar en cuartos. -Limpiar las coles de Bruselas y con un cuchillo hacer la marca de una X en la base de cada uno. -Colocarlos en una olla grande con el caldo vegetal y calentar. -Añadir la cáscara del limón. Dejar a fuego lento hasta que estén tiernos. Añadir las castañas. -Subir el fuego hasta que no quede caldo, quitar las coles y las castañas y poner la manteca en la olla. Calentar y cuando esté fundido, añadir las coles y las castañas y saltear. Añadir el perejil picado, sal y pimienta. Mezclar bien y servir. Esta receta la tomamos de la página Euroresidentes. Más recetas con repollitos de Bruselas: Lunes sin carne: Hoy cocinamos repollitos de Bruselas salteados Lunes sin carne: ¡Cena navideña 2011! (Coles de Bruselas a la mostaza)

Calidad de vida en práctica: Contactos

Night Windows, Edward Hopper Se multiplicaron de tal manera las vías de comunicación en tiempo real con terceros, que parece un milagro que aún subsistan las mismas formas de contacto con el mundo, como por ejemplo salir a tomar el té con un amigo. La cantidad de personas que uno “conoce” (sin hacer un juicio sobre la profundidad de ese conocimiento, aunque asumiendo que es suficiente para querer que esa gente esté al tanto de los acontecimientos de nuestras vidas), ese número creció exponencialmente. ¿Cuántas personas habrá “conocido”, ya sea intimando o cruzando un saludo esporádico en alguna reunión social, la generación de nuestros bisabuelos? Tal vez la mayor concentración de gente con la que compartieron una experiencia hayan sido los cientos de almas que llegaron con ellos en barco, en un viaje de semanas. Es evidente que nuestro comportamiento social está transformándose, y que esta experiencia es muy reciente: hace dos décadas como máximo se empezó a poder mantener una amistad de contacto diario con personas que viven en otro continente, y con las cuales tal vez no se había tenido una proximidad mayor que esa hasta el momento. Se pasó de administrar una agenda de cien contactos a una de mil. Como la velocidad de la comunicación es la madre de toda esta mutación social, se hizo viable mantener vivas esas relaciones aunque más no sea a través de una mínima alusión virtual. Sin embargo, se nota la fascinación inexperta ante la novedad de la hipercomunicación, que amenaza con acaparar por completo el interés en detrimento de cualquier otra actividad. No faltan los que se confunden viendo en la proliferación de su red de amistades el pasaporte hacia la multiplicación de oportunidades de todo tipo: nunca fue tan sencillo ser “amigo” de alguien, y tampoco dejar de serlo. La noche es el momento en que uno puede acercarse más a la sensación de cómo era trabajar hasta hace unos diez años. La intensidad del intercambio laboral disminuye considerablemente, y además de la ausencia de bullicio en las calles adormecidas, se experimenta un silencio social en el cual es posible establecer un diálogo prolongado con apenas una persona.

Recordamos la razón de nuestros Lunes sin carne con unas buenas berenjenas rellenas con arroz yamaní

Foto: Organic SA. Repasamos. Las berenjenas son ideales para controlar y reducir los niveles de colesterol y para mejorar la circulación sanguínea. Además, poseen propiedades desengrasantes e impiden que los ácidos grasos saturados se acumulen en las arterias, expulsándolos a través de los intestinos. Ayudan a prevenir la arteriosclerosis y aportan una cantidad muy baja de calorías a nuestro organismo. Entonces, es muy importante incluir este vegetal en nuestra alimentación, por eso insistimos seguido con él. ¡Infinidad de recetas lo contienen! Por último, tenemos que hacer una aclaración a partir de varios comentarios que nos fueron dejando algunos lectores: tanto el uso de la salsa de soja (o la soja en general), como del queso en esta y en todas las recetas en las que aparezcan, son únicamente sugerencias. La propuesta de evitar comer carne los lunes engloba ese simple objetivo: no comer carne aunque más no sea por un día. Cada uno podrá elegir cómo redoblar la apuesta con respecto al cuidado del planeta. Lo importante es respetar los gustos propios y los ajenos. ¡Esperamos seguir recibiendo todos sus comentarios y opiniones! Así, nos enriquecemos entre todos. Y ahora sí, a cocinar.

Berenjenas rellenas con arroz yamaní

Ingredientes -Berenjenas, cuatro. -Arroz yamaní, 250 grs. -Cebollas, dos. -1/2 ají morrón (rojo o verde) -Queso mozzarella, 250 grs. -Perejil. -Sal y pimienta, a gusto. -Salsa de soja. -Queso parmesano rallado. Preparación -Cortar las berenjenas en mitades a lo largo, envolverlas en papel de aluminio y cocinarlas en horno moderado durante 20 minutos. -Mientras, cocer el arroz en agua. -Retirar de las berenjenas su parte central para rellenarlas. -Escurrir el arroz cuando esté listo. -Cortar fino el ají y las cebollas, saltearlos en oliva y mezclar con el arroz hervido. Condimentar con salsa de soja y perejil picado. Agregar la mozzarella en daditos. -Rellenar las mitades de berenjenas con dicha preparación y espolvorear con queso rallado. -Gratinar a horno caliente. Luego retirar y servir. Esta receta fue publicada originalmente en el sitio Recreo Phoenix. Refrescamos un poco el por qué de los Lunes sin Carne: TuVerde se suma a la campaña “Lunes sin carne”, que propone dejar de comer carne una vez a la semana como una forma de combatir el cambio climático. ¿Qué tiene que ver la carne con el calentamiento global? Según un estudio de la FAO – Naciones Unidas del año 2006, la industria de la carne representa el 18% del total de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, gases que son los causantes del aumento de la temperatura en la tierra. Sabemos que no todas las personas quieren convertirse al vegetarianismo, así que te proponemos que empieces por un día y, por eso, te traemos una receta sin carne cada lunes. Más recetas con berenjenas: Lunes sin carne: Budín de berenjenas chileno Lunes sin carne: Rolls de berenjenas, un riquísimo plato de Narda Lepes Lunes sin carne: Hoy, berenjenas a la napolitana

Calidad de vida en práctica: Utilidad y belleza

El ajedrez de la Bauhaus Existen muchas formas de hacer las cosas. A veces, uno simplemente las hace para llegar al fin del recorrido, dejando a un lado la experiencia del transcurso, con la vista fija en el horizonte lejano. Y es entonces cuando todas las otras cosas que parecían tener sentido pierden por completo su encanto. Y se percibe que no necesariamente la utilidad del fin va acompañada de un sentimiento de satisfacción: en esos casos, la utilidad se separa de la belleza. Tal vez ese malentendido surja de que se suele limitar la belleza a un ámbito no utilitario por excelencia, el arte. Los fundadores de la escuela Bauhaus, que proponían elevar la artesanía al mismo nivel que las bellas artes, fueron creadores del diseño gráfico e industrial, lo que permitió que el arte rebasara la tela y alcanzara los objetos de uso cotidiano. De manera análoga a los constructores y artistas de esa escuela alemana, podemos lograr que el brillo que irradian las conquistas rebase el instante de la victoria y penetre todas las instancias previas, por supuesto con distintos niveles de intensidad. La actitud de aguardar siempre la llegada al objetivo puede tener un efecto anestésico: el foco está tan dirigido a un punto que lo que está alrededor se vuelve virtualmente invisible. Algunos emprendimientos probablemente requieran semejante nivel de abstracción del entorno; pero cuando se instala ese proceder como un recurso para lograr buenos resultados, se corre el riesgo de volverse impasible ante lo que no es parte del plan. La Bauhaus canalizó después de la primera guerra el espíritu joven de construcción de un nuevo orden social y de nuevas formas de convivencia. En el transcurso, para evitar cegarse con la grandiosa meta que la guiaba, rescató lo lúdico y lo aleatorio: se organizaban, por ejemplo, fiestas temáticas con gran despliegue de producción, generalmente con disfraces de esmerado diseño. Probablemente una forma de seguir en contacto con esa riqueza del contexto que se tiende a obviar en pos de los grandes objetivos.

Calidad de vida en práctica: Información subyacente

Maxwell Smart y la 99 El poder de escribir reside en la conversación que uno entabla consigo mismo. Hasta los novelistas deben contarse una historia que tiene el atractivo de ir surgiendo a cada instante, sin el conocimiento anticipado de la trama o del final. Antes de hacerse explícito, el argumento sobre el que se escribirá, simplemente, no existe a nivel consciente. Ocurre que hay un sector enorme de saber que está sumido en la inconsciencia. Tenemos acceso a cierta porción de memorias, de datos almacenados, de registro de todo lo que constituye experiencia… pero gran parte de esa información es en principio inaccesible al plano consciente. Sólo en principio, porque dadas las circunstancias esas perlas afloran a la superficie. Hay diversas formas de bucear en los sectores más recónditos para rescatar este conocimiento latente. Todas ellas apuntan a lograr que, por unos instantes, el mundo deje de impregnarnos con las percepciones a que estamos constantemente expuestos, para conseguir invertir el flujo de información: en vez de provenir del exterior, las percepciones pasan a ser de origen interno. ¡Es tanto el conocimiento silenciado por el aluvión de estímulos externos! Ese tesoro está mucho más próximo de lo que se imagina, pero en general se trata de acercarse a él sumando, en vez de restar. Se suman esfuerzos en vez de restar dispersiones, y esos esfuerzos terminan siendo fuente de nuevas dispersiones. Hay un capítulo de El superagente 86 que ilustra muy bien cómo la dispersión eclipsa el conocimiento directo: alguien pregunta a Maxwell Smart si tiene silenciador para su revólver, y él asiente disponiéndose a mostrar cómo funciona. Entonces dispara y al mismo tiempo da un grito que logra tapar el sonido de la detonación. Lo mismo ocurre con esa información que muchas veces intuimos: sin importar todo el ruido que se agregue, continúa estando ahí, subyacente.
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