Salud y alimentación

Calidad de vida en práctica: Una familia distinta

Parte del grupo de Bloomsbury en un falso avión (de izq. a der.: Desconocido, David Garnett, Vanessa Bell, Oliver Strachey, Dora Carrington, Duncan Grant, y Barbara Bagenal) La familia, tal como la conocemos en Occidente en la actualidad, no siempre se configuró de esta forma. Incluso unos pocos atrevidos intentaron dentro del paradigma actual una familia distinta, hecha de iguales, de amigos. Tiene su atractivo el hecho de elegir a las personas con quienes se va a convivir, independientemente del nivel de parentesco y priorizando el grado de afinidad. Estamos tan limitados por las estructuras que conocemos, que raras veces logramos discernir si las expectativas que acariciamos íntimamente son nuestras o ajenas. Se llega a desear genuinamente lo que alguna vez otras generaciones digitaron sin conocernos. Se hereda el campo de posibilidades de los antepasados, aunque la evidencia muestre que ese “campo” es ahora una “ciudad”. En consecuencia, se sigue optando entre una serie de variantes que se mostraron muchas veces ineficaces, considerando cándidamente que las mismas acciones, llevadas a cabo por otras personas, conducirán a lugares diferentes, lo cual es así sólo en parte: más allá de que los actos carguen el sello original de su autor, que puede determinar sus derivaciones, los caminos trillados hasta el cansancio imprimen una tendencia estadística a los resultados. Se suma otro factor que contribuye a la inercia: la propia visión tiende a interpretar los hechos según las experiencias conocidas, lo cual es lógico y hasta útil. Sin embargo, si se analiza cuántas vidas hemos observado de cerca que nos sirvan como ejemplo, se descubre que en su mayoría nuestras conclusiones provienen de la ficción, de imágenes provistas en abundancia por la televisión y el cine. En general, nada se encaja tan fácilmente en un padrón como nos parece, debido a la repetición de escenas ficticias que registramos como realidades sólidas. Cada experiencia tiene su individualidad, y las conclusiones que saca el que observa desde afuera nacen mucho más del prejuicio que del conocimiento. Cada semana, la instructora de Método DeRose Yael Barcesat comparte con los lectores de TuVerde pensamientos para poner en práctica y lograr una mejor calidad de vida. Como es costumbre, los invitamos a compartir pensamientos sobre estos textos abajo. Ediciones anteriores de Calidad de vida en práctica: Dejar de lado la armadura Ahorrar o invertir El campo gravitatorio de las emociones

Lunes sin carne: No te quedes sin tus milanesas…¡De verduras!

Foto: Mibloggs. Uno de los platos tradicionales y más populares de Argentina son las milanesas. Por lo general, éstas son preparadas con carne de ternera o de pollo. Pero como nuestra propuesta es dejar de comer carne, aunque sea una vez por semana, tenemos que encontrar alternativas culinarias para no dejar de comer las comidas que tanto nos gustan. Es por eso que buscamos algunas recetas de milanesas, pero de vegetales. Coliflor, pencas, berenjenas: muchas verduras pueden empanarse y freírse o, mucho mejor y saludable, hornearse. Probemos algunas de ellas. Luego, contanos cuál de todas estas posibilidades te gustó más.

Milanesas de coliflor

Ingredientes -Coliflor, una planta. -Huevo para ligar, uno. -Pan rallado, cantidad necesaria. -Semillas, las que más te gusten (lino, quínoa, amaranto, chía, etc), a gusto. -Aceite, cantidad necesaria. Preparación -Hervir la coliflor sin que se ablande demasiado. (Si se utiliza una vaporera, mucho mejor) -Cortar las flores y los tronquitos. -Batir el huevo con un poquito de sal. -Disponer en un plato el pan rallado y ponerle las semillas que hayas elegido. -Pasar primero las flores y los troncos por el huevo y luego empanar con el pan rallado y las semillas. -Luego, llevar a una placa de horno previamente aceitada y hornear, o freír. -Retirar la coliflor, dejar que escurra el aceite sobrante en caso de que la hayas freído, y servir caliente.

Milanesas de pencas

Ingredientes -Acelga, un atado. -Ajo, dos dientes. -Huevos batidos, dos. -Pan rallado, aceite, sal y pimienta, cantidad necesaria. Preparación -Cortar el tallo -penca- de cada hoja de acelga. Hervirlas en agua con sal hasta que se ablanden. Retirar. -Batir los huevos y agregarles los dientes de ajo picados. -Una vez que las pencan se hayan enfriado, se las pasa por el huevo batido. -Empanar con el pan rallado (también se le puede agregar semillas a esta receta) -Llevar a una placa de horno previamente aceitada y hornear, o freír. -Retirar las pencas, dejar que escurra el aceite sobrante en caso de que las hayas freído, y servir caliente. Intentá el mismo procedimiento cortando berenjenas en fetas finas, sin cáscara. Más recetas sin carne: ¡Lunes sin carne fresco! Lunes sin carne: Para comer a lo grande, malfatti de espinacas

Calidad de vida en práctica: Dejar de lado la armadura

La armadura, de Odilon Redon Dos caballeros abrazándose a través de una cota de malla: así se siente el abrazo con la armadura del orgullo puesta. Se acostumbra usar el orgullo como escudo contra las frustraciones de la desilusión y el ridículo. Sin embargo, en la práctica suele cumplir el ingrato papel de una herramienta obsoleta o inadecuada, que no vale lo que cuesta. Si el mundo prescindiera del orgullo, gran parte de la especulación y las maquinaciones que proliferan en las relaciones humanas perdería su objeto. Claro que las abstracciones no sirven de mucho, porque no existen los cambios unánimes que fulminan como un rayo a la sociedad de una época en su conjunto. No obstante, es interesante concebir la posibilidad de conducirse como si la realidad que uno desea compartir ya existiera o estuviera en camino de cristalizarse. Puede sorprender un poco a los que están alrededor, lo cual no deja de ser motivador para quien ya tenga en sí un germen del afán de ese nuevo escenario. En cuanto al orgullo, ¿existe sentimiento más inútil para el que lo sufre, que le impide disfrutar de expresarse libremente al tiempo que envía una señal equívoca, de rechazo e indiferencia, al objeto de sus anhelos? Por supuesto que no se trata de invadir o forzar, pero sí de moverse con una generosidad más desinteresada, con la confianza de que la ley universal de acción y reacción actúa también sobre un bicho tan raro como el ser humano. Si, por ejemplo, ya se siente en carne propia la necesidad de cuidar el medio ambiente, y uno se comporta de esa forma sin importar que muchos otros no hayan desarrollado ese grado de conciencia, la misma actitud es válida para las relaciones: ser con los otros como nos gustaría que fuesen con nosotros. ¿O vamos a esperar a que todos se pongan de acuerdo…? Cada semana, la instructora de Método DeRose Yael Barcesat comparte con los lectores de TuVerde pensamientos para poner en práctica y lograr una mejor calidad de vida. Como es costumbre, los invitamos a compartir pensamientos sobre estos textos abajo. Ediciones anteriores de Calidad de vida en práctica: Ahorrar o invertir El campo gravitatorio de las emociones Fuera de las casillas

Lunes sin carne: ¡No prendas en horno! Preparate una rica y fresca ensalada

Foto: Revista Maru. El verano sigue su curso con temperaturas que superan fácilmente los 30°C día a día. Durante estas jornadas, prender el horno puede llegar a ser una decisión con duras consecuencias: no sólo el que cocina padece el calor, sino que la casa entera lo hace. Para evitar usar el horno por lo menos en este Lunes sin carne, te proponemos preparar una fresca ensalada de pepino, melón y radicchio. Dicha receta es especial para esta época, ya que tanto el pepino como el melón aportarán grandes cantidades de agua a tu organismo, le darán frescura a tu mesa y te ayudarán a mantenerte hidratado. Esperamos que la disfrutes y no te olvides que esperamos tus recetas sin carne favoritas para compartir desde TuVerde.

Ensalada de pepino, melón y radicchio

Ingredientes -Melón, uno. -Radicchio, uno. -Pepino, uno. -Nueces, 20 gr. -Queso de cabra semiduro, 150 gr. Para la vinagreta -Miel, una cucharada. -Jugo de limón, dos cucharadas. -Aceite de oliva, tres cucharadas. -Pimienta verde y grano, una cucharadita. -Sal, cantidad necesaria. Preparación -Cortar por la mitad el melón y retirarle las semillas. Cortar la pulpa en tajadas gruesas. -Cortar el queso también en tajadas gruesas. -Cortar el pepino y, sin pelarlo, cortarlo en rodajas bien finas. -lavar el radicchio y separar sus hojas. Cortarlas con las manos en trozos irregulares. Depositarlos en un bol. -llevar al mismo bol el resto de los ingredientes, junto a las nueces troceadas. -Mezclar bien y agregar por encima la vinagreta. Esta receta fue publicada originalmente en la revista Maru (edición enero 2012) Más ensaladas en TuVerde: Lunes sin carne: Renovando el repertorio de ensaladas Lunes sin carne: Soportando el calor con una fresca ensalada griega

Calidad de vida en práctica: Ahorrar o invertir

Jack y las habichuelas mágicas Ante el mismo desafío, un individuo puede reaccionar en dirección a la lucha o a la huida. Ambas salidas pueden ser consideradas exitosas si gracias a ellas se logra la supervivencia. La elección, en muchos casos, dependerá no tanto de la conveniencia de la situación como de la tendencia intrínseca de esa persona. Si la comida o el abrigo escasean, se presenta una disyuntiva parecida a la anterior: hacer durar lo que hay buscando extraer el máximo provecho de aquello que es limitado, o salir a buscar más, con el riesgo de no encontrarlo. También en este caso ambas alternativas pueden funcionar. Ahora, si lo que se busca está más allá de la línea de la supervivencia, si lo que se quiere es desarrollar calidad de vida, el análisis difiere un poco. La tendencia de evitar gastos, achicar necesidades, pone a trabajar el ingenio en pos del encogimiento. La propuesta de dar un salto para ponerse a la altura de las circunstancias agudiza el instinto de crecimiento. Claro que no se trata de crecer desmesuradamente en bienes o de ocupar cada vez más espacio, sino de conocer la altura de ciertos anhelos básicos que, de satisfacerse medianamente, brindan una base de contento a quien los realiza. Veamos un ejemplo: todos tenemos un horario ideal para despertar, para trabajar o para dormir. Una mayor inclinación hacia la noche o el día. Si vulneramos esa tendencia por un tiempo razonable, probablemente se logrará crear un hábito que, sin embargo, no modificará nuestra íntima predisposición. Como el sacrificio de relegar un deseo es considerado un valor en la cultura judeocristiana, aceptamos viajar en un medio de transporte incómodo o acostarnos en un horario que no nos cuadra, amparados en la dignidad del espíritu de sacrificio y porque estamos más preocupados en ahorrar que en invertir. El temor a tocar el límite de las cosas, ya sean los tiempos o las economías, nos impide descubrir aquel ingenio que sólo nace en situaciones desafiantes. Si esa capacidad de desafiarse se entrena, el primer interrogante que surge ante la formulación de un deseo apunta a resolver cuál es el primer paso para alcanzarlo. Cada semana, la instructora de Método DeRose Yael Barcesat comparte con los lectores de TuVerde pensamientos para poner en práctica y lograr una mejor calidad de vida. Como es costumbre, los invitamos a compartir pensamientos sobre estos textos abajo. Ediciones anteriores de Calidad de vida en práctica: El campo gravitatorio de las emociones Fuera de las casillas

Lunes sin carne: Hoy comemos tarta de tomates hojaldrada

Foto: Cocina con Giovanna. Las tartas representan, todos lo sabemos, una manera fácil de resolver algunas comidas. Son fáciles de preparar, van bien con una gran cantidad de alimentos y se pueden llevar a todos lados: de picnic, a la oficina, a la mesa. En este lunes sin carne te proponemos preparar una rica tarta de tomates hojaldrada, receta de Narda Lepes publicada por la revista Viva, que combina el sabor dulce de los tomates asados con el salado del queso.

Tarta de tomates

Ingredientes -Tomates perita, ocho. -Aceite de oliva, cantidad necesaria. -Azúcar, 10 gr. -Tomillo, a gusto. Si se prefiere, usar orégano, salvia perejil o albahaca. -Hojaldre crudo, 400 gr. -Mostaza, cuatro cucharadas. -Queso feta, 100 gr. Si no se tiene este queso, usar cualquier otro de sabor fuerte. -Sal y pimienta, a gusto. Preparación -Cortar en cuartos los tomates, colocarlos en una fuente para horno con aceite de oliva. Espolvorear con el azúcar y el tomillo. -Hornear a 180°C durante 15 minutos. -Retirar y reservar. -Estirar el hojaldre y pinchar en el centro para que no se levante en la cocción (cosa que sí sucederá en los bordes) Dejar de borde unos dos o tres centímetros de grosor. -Untar la mostaza en la superficie de la masa. Colocar por encima los tomates asados y, luego, el queso feta en cubitos. -Condimentar con sal y mucha pimienta negra. Rociar con el aceite de oliva. -Cocinar durante 15 o 20 minutos hasta que el relleno se gratine y el hojaldre esté cocido y dorado. -Retirar, dejar reposar por cinco minutos y servir. Más recetas de Narda Lepes en TuVerde: Lunes sin carne: Rolls de berenjenas, un riquísimo plato de Narda Lepes
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