Salud y alimentación

Calidad de vida en práctica: Hacia la admiración

Ídolo antropomorfo de Marroquíes Altos. Hace poco leí un comentario que me hizo reflexionar acerca del límite entre la admiración y la idolatría. El texto, de la escritora italiana Melania Mazzucco, se refería a la idolatría como un sentimiento asimétrico, en el cual uno coloca toda la responsabilidad sobre otro, el peso y el riesgo de su existencia, para no tenerlos sobre sí mismo. En el momento en que el ídolo se dirija hacia uno, pidiéndole responsabilidades, caerá de su pedestal. Eso explica en parte la complejidad de las relaciones laborales con las personas a quienes se coloca en un podio: si se apuesta al éxito ajeno todo parece fácil, mucho más confortable que si uno tiene que asumir parte de la carga. En el momento en que las responsabilidades se comparten, la decepción se adueña del que todo lo esperaba de su objeto adorado. La admiración, sin embargo, tiene algo de contagioso en el buen sentido: la admiración incluye. Mientras que el que idolatra quiere estar fuera de la vida cotidiana del idolatrado, el que admira busca en general aprender del ejemplo, se siente convocado a participar del mundo de quien lo inspira con tanta fuerza. La idolatría suele empezar en aislamiento y terminar en desilusión; la admiración nace del deseo de participar, de ser parte y, si se cultiva de manera saludable, crece hacia la identificación. No está de más evaluar qué rol se cumple en cada vínculo, ya que esos sentimientos podrían encontrarse en el origen de las amistades, las relaciones afectivas y las profesionales. Al descubrir cómo se ve al otro y cómo se es visto por él, la carga de expectativas tiende a atenuarse, lo cual permite que los vínculos sean más genuinos. Eventualmente, algunas relaciones van a atravesar cambios, reciclarse, evolucionar, o sea, continuar vivas. Cada semana, la instructora de Método DeRose Yael Barcesat comparte con los lectores de TuVerde pensamientos para poner en práctica y lograr una mejor calidad de vida. Como es costumbre, los invitamos a compartir pensamientos sobre estos textos abajo. Ediciones anteriores de Calidad de vida en práctica: Cosas que la mente no puede resolver El fruto del altruismo El uso estricto de la verdad

Lunes sin carne: La chef Miriam Iconicoff nos enseña sobre cocina peruana

Fotos: Cortesía Miriam Iconicoff. Hace algún tiempo te presentábamos a Miriam Iconicoff quien, además de ser bióloga y chef, es especialista en alimentación naturista, evolutiva y sanadora. Recientemente Miriam realizó un viaje a Perú para, entre otras cosas, conocer su gastronomia de vanguardia. Para ello realizó un training con el cocinero Gastón Acurio, y perfeccionó sus técnicas de cocina japonesa y molecular en Le Cordon Blue. En este Lune sin carne quisimos contarte sobre la experiencia de dicha cocinera en Perú y compartir con vos una de las recetas que trajo de allí. TuVerde: ¿Qué fue lo que más te atrajo de la cocina peruana? Miriam Iconicoff: Lo que más me atrajo fue la enorme fusión de técnicas que incluye, uniendo la comida nikkei con la técnica japonesa, la cocina francesa y la molecular. Además, el explosivo colorido de sus platos, el increíble y maravilloso sabor de su pesca fresca y la inclusión de los productos de la selva, como el olluco o las hojas de heliconia. Estas últimas se parecen a las hojas del banano, que se utilizan para envolver los juanes, una especie de niños envueltos con arroz glutinoso dentro. Otros productos de la selva que vale la pena destacar son el mamey, la muña, el huacatay, el paico, el yacón y la chalapita. Estas últimas son hierbas muy aromáticas y saborizantes que se usan en pestos, papas huancaínas y rellenos en general. TV: ¿Qué elementos naturales contiene la dieta peruana? MI: Perú tiene una dieta riquísima en vegetales. Para mantener la buena salud se sugiere comer la mayor cantidad de colores posibles, asegurándose así el aporte completo de vitaminas, minerales y proteínas. Asimismo, se consumen cinco frutas como mínimo por día. Se utiliza mucho el mango, el mamey, el ananá o piña, la lucuma, las chirimoyas, el maracuyá y el camu camu. En Perú, alimentos como el maíz y el cacao son usados hasta en el pan: el cacao es un poderoso estimulante que segrega endorfinas y da una enorme sensación de bienestar. TV: ¿Qué tips de la cocina peruana recomendarías a las personas que eligieron el camino del vegetarianismo o son veganas? MI: A quienes eligieron el camino del vegetarianismo, les diría que no se aparten, que incluyan en su dieta básica muchas legumbres, cereales y semillas como la quínoa y la quínoa negra, el amaranto, el sésamo y las semillas de zapallo, sin dejar de lado las de amapola, lino, chía y girasol. En Perú, el tip más atractivo es ponerle mini brotes de semillas a casi todas las comidas. Además, se preparan frecuentemente batidos de frutas con vegetales y un toque de jengibre. También se consumen tés calientes en lugar de café como emolientes en cada comida. Son comunes los de pitahaya y badiana. Los de tamarindo, lima y granada llevan una base de cebada, linaza, boldo, alfalfa y cola de caballo. Todos ellos resultan muy digestivos, desintoxicantes y depuradores. TV: ¿Compartirías con nosotros alguna receta en particular de esa tierra? MI: Una receta que me parece muy sabrosa es la causa. Aquí va:

Causa peruana

Ingredientes -Papas amarillas. -El jugo de una lima. -Aceite de maíz, cantidad necesaria. -Sal marina, a gusto. - Ají mirasol, ají panko o rocoto, a gusto. Preparación -Hervir las papas con su piel. Pelarlas y pisarlas. -Agregar al puré el jugo de lima, unas gotas de aceite de maíz y sal de mar. -Luego, se amasa dicha preparación y, una vez que queda bien lisa se la rellena a gusto con el ají mirasol, panko o rocoto. Lunes sin carne: ¡No te pierdas la época de los alcauciles! Lunes sin carne: Renovando el repertorio de ensaladas

Calidad de vida en práctica: Cosas que la mente no puede resolver

De Escher A veces, la mente no puede resolver a la mente. Las sólidas paredes que conforman un laberinto de maquinaciones no pueden ser atravesadas por el propio pensamiento que las construyó. E insistiendo por esa vía, muchas veces se logra el efecto contrario: el intelecto hace crecer esos muros cuanto más uno se esfuerza por hacerlos desaparecer. Obviamente aquí no aludimos a un problema matemático (aunque incluso en las ciencias duras la intuición juega un papel muchas veces más definitorio que el intelecto). Nos referimos a los desafíos en que el miedo u otras emociones intervienen, desdibujando las certezas que antes parecían imborrables. ¿Cuál es la solución, entonces? Aparentemente la clave puede estar en encontrar el momento propicio para usar cada herramienta. Ante un acertijo que se retroalimenta de pensamientos, es preferible evitar caer en resolver el problema mentalmente, a riesgo de sentirse como un perro que se muerde la cola. Probablemente, cualquier solicitación física que desvíe por unos instantes la atención del asunto, proporcione la dosis de oxígeno que faltaba para elevarse por encima de los muros del laberinto. La mención del oxígeno fue metafórica, pero no casual. Existen conexiones innegables entre la respiración y los niveles de conciencia. Las técnicas respiratorias permiten modificar condicionamientos inconscientes, fuertemente instalados. No se trata de parar el mundo y ponerse a practicar una técnica ante una situación conflictiva, claro; pero sí de entrenar regularmente, de modo tal que la incorporación de esos conocimientos empíricos vuelva espontánea la reacción más inteligente ante los problemas sesudos: respirar. Cada semana, la instructora de Método DeRose Yael Barcesat comparte con los lectores de TuVerde pensamientos para poner en práctica y lograr una mejor calidad de vida. Como es costumbre, los invitamos a compartir pensamientos sobre estos textos abajo. Ediciones anteriores de Calidad de vida en práctica: El fruto del altruismo El uso estricto de la verdad Por detrás del resultado

Calidad de vida en práctica: El fruto del altruismo

Imagen: magnolialab.blogspot.com Cuando el miedo se presenta las reacciones tienden al egoísmo. En cambio, ante la seguridad, es el altruismo el que suele desarrollarse. El miedo y la seguridad no obedecen a las circunstancias externas, sino que brotan subjetivamente en los contextos más diversos. Aparecen si hay una predisposición en el individuo a experimentarlos. La educación occidental llega a trabajar superficialmente sobre algunas conductas que se consideran socialmente censurables: la codicia en exceso, la agresividad mal canalizada, el egoísmo. Lo consideramos un enfoque superficial porque no se centra en modificar la raíz del comportamiento, que es el miedo. Simplemente apunta a reprimir las manifestaciones externas de ese fantasma, que podrían llegar a incomodar a otros. La desventaja de ese sistema: la restricción sostenida a lo largo de años y décadas acumula una presión que busca estallar de algún modo. Cada uno, mal o peor, encuentra formas de desahogar esa tensión evadiéndose, irritándose, recluyéndose… Nuestra educación convencional no enseña las vías para canalizar el producto de la autocensura. Pero existen otros sistemas, algunos tan antiguos que sus orígenes se hunden en la vastedad de la protohistoria. Habrían tomado como fuente de inspiración el comportamiento cotidiano de hombres y mujeres de la antigüedad que, en su exposición ante las fuerzas de la naturaleza y las otras especies, probablemente desarrollaron un carácter más recio. La propuesta era trabajar directamente sobre el miedo, esa emoción que todo lo nubla y vuelve irracional, en el momento mismo en que surge e incluso antes. A través de técnicas específicas, respiratorias, corporales y otras, lograban estar mejor preparados para sublimar ese sentimiento apenas aparecía, transformando su poder destructivo en actividad provechosa, o aun en estados risueños, divirtiéndose con el propio susto. Es de esperar que, en una sociedad en que el miedo se mantiene a niveles reducidos, las actitudes altruistas alcancen una expresión mayor, produciendo una eclosión social y cultural que no se observa en las sociedades represoras. Tal vez éste sea uno de los motivos por los cuales la Civilización del Valle del Indo haya alcanzado tal esplendor en esas áreas. Cada semana, la instructora de Método DeRose Yael Barcesat comparte con los lectores de TuVerde pensamientos para poner en práctica y lograr una mejor calidad de vida. Como es costumbre, los invitamos a compartir pensamientos sobre estos textos abajo. Ediciones anteriores de Calidad de vida en práctica: El uso estricto de la verdad Por detrás del resultado La felicidad de los dioses

Lunes sin carne: Feijoada carioca para todos

Foto: Viajeabrasil. El plato que te proponemos hoy es típico de Brasil y el norte de Portugal. Si bien dentro de sus componentes más frecuentes se encuentra la carne de cerdo, nosotros adaptamos la receta para no tener que quedarnos sin disfrutar de ella. Mantenemos sí su ingrediente fundamental: los porotos -o frijoles-negros y el toque fresco que le da la naranja. ¡Que lo disfrutes!

Feijoada

Ingredientes -Arroz blanco, 3/4 de taza. -Porotos negros, 3/4 de taza. -Laurel, una hoja. -Cebolla picada, una. -Ajo picado, un diente. -Pimiento rojo (morrón) picado, uno. -Aceite de girasol, dos cucharadas. -Tomate, medio. -Vinagre de vino, una cucharada. -Naranja, una. Preparación -Cocinar el arroz. -Remojar los porotos negros durante ocho horas. -Colocarlos luego en una cacerola, cubrirlos con agua fría y cocinarlos a fuego lento. -Agregar el laurel. -Pasada una hora de cocción, rehogar en una sartén la cebolla, el ajo y el morrón, con el aceite. Sumar el tomate picado y cocinar unos minutos más. -Pelar la naranja y cortarla en rodajas. -Agregar la fruta por encima y seguir cocinando durante 10 minutos más. -Servir junto al arroz, pero sin mezclar las preparaciones. Más recetas sin carne: Lunes sin carne: Croquetas de avena calentitas y nutritivas Lunes sin carne: Otra manera de preparar cebollas

Calidad de vida en práctica: El uso estricto de la verdad

The scarlet sunset, de Turner Cuando se hace uso estricto de la verdad, se obtienen resultados aún sin tomar ninguna actitud concreta. (Pátañjali, siglo IIII a. de C. aproximadamente, traducción del escritor DeRose). Los grandes realizadores, en cualquier área, tienen el hábito de devanarse los sesos en busca del siguiente paso, de la próxima acción. Esa búsqueda constante los mantiene en frenética actividad, lo cual puede resultar agotador al punto de drenar la frescura creativa. Es como si la producción que despliegan hacia afuera los dejara vacíos, extinguiendo sus fuerzas antes de tiempo, y fragilizando su calidad de vida. No obstante, algunos desenvuelven un sistema para continuar en la vía de la producción por más tiempo y con más satisfacciones. Éstos encuentran la forma de encauzar todo su accionar en la corriente de un ancho río: aprenden a ser honestos, una honestidad fundamentalista de principios. Y eso les permite recolectar frutos inesperados. Es verdad que para eso es preciso mantener todo en movimiento, no detener jamás el ciclo de la producción. Pero no significa que el trabajo en pos de un fin debe convivir con la expectativa permanente de recoger el fruto, a riesgo de que el presente se escurra entre los dedos sin dejar ni una pizca de sustancia. Esa misma riqueza que súbitamente adquiere brillo insospechado puede estar “fuera de plan”, pero si hay verdad en el sustrato de las acciones, lejos de constituir una dispersión, las supuestas contingencias diarias revelan un poder que trasciende lo que puede ser digitado de antemano. El uso de la palabra “verdad” produce recelos. Sin embargo, puede redimirla de su carácter presuntuoso la acepción que tiene en la cita inicial: una honestidad que se cultiva principalmente con uno mismo, y que impregna primero el pensamiento para sólo entonces pasar a la acción. Cada semana, la instructora de Método DeRose Yael Barcesat comparte con los lectores de TuVerde pensamientos para poner en práctica y lograr una mejor calidad de vida. Como es costumbre, los invitamos a compartir pensamientos sobre estos textos abajo. Ediciones anteriores de Calidad de vida en práctica: Por detrás del resultado La felicidad de los dioses En primera persona
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