
Detalle de
El sembrador, de Van Gogh
Cuando se enseña a otra persona a realizar una tarea determinada, y esa tarea entonces cuenta con varias manos para ser llevada a cabo, el resultado es la multiplicación del tiempo. Ese fenómeno puede parecer casi mágico en un primer momento, pero si se cae en un descuido por haber delegado la actividad, el efecto puede ser exactamente opuesto: una pérdida de tiempo.
Existen varias etapas para optimizar ese proceso de compartir el trabajo con otros; la falta de cualquiera de ellas puede comprometer el resultado final. La primera fase es la más evidente,
enseñar. Un ingrediente que ayuda a fijar el conocimiento es la pregunta hecha del profesor al alumno, que le permite traer a la superficie ese contenido fresco, recién asimilado. De esa forma el aprendizaje deja de ser una tarea pasiva, con polaridades estáticas, lo que acelera notablemente el proceso.
Luego se hace necesaria una
verificación de lo aprendido, mediante la observación del desempeño del aprendiz en la actividad, con abundantes consejos en el transcurso. En este momento es clave aclarar todas las dudas surgidas del pasaje de la teoría a la práctica, que nunca está exento de tropiezos.
A continuación sigue el
control, una vez terminado el trabajo. Más allá de la calidad de atención del estudiante y del grado de excelencia en la ejecución, es preciso evaluar si rindió sus frutos y, eventualmente, analizar los motivos.
A partir de ese momento hace falta mantener una mirada atenta aunque desde otra distancia, la
supervisión. Cumplir de manera impecable una labor una vez no implica necesariamente que todas las veces se mantendrá ese rendimiento. Observar a cierta distancia el desempeño del aprendiz y considerar que todos estamos en permanente aprendizaje puede evitar futuras decepciones. Muchas veces, estas surgen de la cándida expectativa de que una vez asimilado un conocimiento, ya no hay motivos para la negligencia. No obstante, ese momentáneo abandono es tan característico del ser humano como su capacidad para autosuperarse.
Cada semana, la instructora de
Método DeRose Yael Barcesat comparte con los lectores de TuVerde pensamientos para poner en práctica y lograr una mejor calidad de vida. Como es costumbre, los invitamos a compartir pensamientos sobre estos textos abajo.
Ediciones anteriores de Calidad de vida en práctica:
Lo rico de seguir
El principio de todo aprendizaje
Una familia distinta