Calidad de vida en práctica

Calidad de vida en práctica: La imaginación al poder

El jardín de las delicias, El Bosco Recientemente Flávio Moreira, Profesor del Método DeRose en São Paulo, se refirió en una disertación al fortalecimiento de la imaginación, y eso quedó resonando en los que asistimos a la charla. Explicó que, con una imaginación desarrollada, se multiplican las posibilidades de reaccionar ante los estímulos con personalidad, es decir, de manera genuina, en función de las propias convicciones y no según lo que se experimenta. Citó el ejemplo de Gandhi, que mantuvo su ideal de no agresión más allá de la violencia de los enfrentamientos a su alrededor. Él reaccionó de una forma inusitada, manteniendo firme el estandarte de la resistencia pacífica, que como pudo verse a la luz de la historia, no dejó de ser una barricada poderosa frente al imperialismo cultural. Es un mecanismo de la naturaleza: toda acción ciertamente genera una reacción; no obstante, uno tiene la posibilidad de elegir entre múltiples salidas. Por herencia cultural nos acostumbramos a devolver el golpe, y todas las demás respuestas posibles permanecen latentes, en una neblinosa inconciencia. El miedo es una de las emociones más paralizantes, ante la cual todo raciocinio se anula. Sin embargo, son las reacciones valerosas, conscientes, las que constituyen los escalones de la evolución hacia un grado mayor de conciencia. Si se es capaz de imaginar diferentes salidas ante una misma situación, también se puede optar por otros rumbos en el momento de atravesarla. Ese ejercicio de concebir mentalmente otras reacciones es el primer paso para comenzar a escogerlas. Se promueve un salto evolutivo a través de la imaginación. Si bien la palabra “revolución” está asociada a revuelta y derogación del orden establecido, se trata en última instancia de una revolución comportamental, sólo que en este caso no se violentan los hábitos vigentes sino que se incorporan nuevas alternativas a nuestro patrimonio inconsciente de reacciones automáticas. Cada semana, la instructora de Método DeRose Yael Barcesat comparte con los lectores de TuVerde pensamientos para poner en práctica y lograr una mejor calidad de vida. Como es costumbre, los invitamos a compartir pensamientos sobre estos textos abajo. Ediciones anteriores de Calidad de vida en práctica: Revelación y audición La línea de acción La inquietud constructiva

Calidad de vida en práctica: Revelación y audición

Giorgio de Chirico En el contexto del hinduismo, existe un vasto cuerpo de textos fundamentales, de más de tres mil años de antigüedad, que son considerados parte del grupo de escrituras denominado Shruti. Este término sánscrito significa aquello que es oído, lo que en palabras del Maestro DeRose puede estar refiriéndose a la tradición oral […] o al hecho de que esas escrituras fueron recibidas a través de revelación, por medio de la cual los rishis (sabios) “oyeron” los textos. Parar un instante y escuchar. Tal vez, el momento de asistir a una revelación sólo se compara con la audición porque los estímulos, que ya estaban presentes, adquieren creciente nitidez cuando está la voluntad de oír. La visión, el gusto, el tacto, son sentidos mucho más localizados, a los que podemos fácilmente sustraer de una determinada percepción (mirando hacia otro lado, eligiendo otra cosa o nada para saborear, retirando la mano de una superficie cualquiera...). En cambio, el oído y el olfato son omnidireccionales, y las percepciones nos asaltan con inmediatez, captando nuestra volátil atención. El empleo de la metáfora auditiva para simbolizar la revelación de un conocimiento hace referencia a ese carácter ineludible de toda certeza; habla también de la sutileza de dicho saber, ya que el olfato aprecia las partículas volatilizadas en la atmósfera, y el oído percibe apenas la vibración del aire, la onda sonora. Por último, no está demás aclarar que cuando nos referimos a revelación lo hacemos en el sentido de algo que deja de estar velado y se muestra tal como es. El proceso es equiparable al del revelado fotográfico: las imágenes se encuentran latentes en el negativo, pero sólo son observables una vez que se revela la foto. Si en el proceso entra luz, los negativos se velan, al igual que el conocimiento sutil que, cuando es interpretado por alguien que no tiene las herramientas adecuadas, cae en el sinsentido. Cada semana, la instructora de Método DeRose Yael Barcesat comparte con los lectores de TuVerde pensamientos para poner en práctica y lograr una mejor calidad de vida. Como es costumbre, los invitamos a compartir pensamientos sobre estos textos abajo. Ediciones anteriores de Calidad de vida en práctica: La línea de acción La inquietud constructiva La pura intención de dar

Calidad de vida en práctica: La línea de la acción

Jackson Pollock en plena action painting Una vez leí que sólo existimos cuando hacemos; el día que no hacemos, no existimos. Construyo, luego existo. Al analizar ese “hacer” uno encuentra que lleva consigo un requisito insoslayable para ser considerado como acción: tiene que conducir a un destino. El futuro redefinirá el presente, ya que los actos estarán sujetos a una evaluación postrera una vez que hayan dado su fruto, o no. Es tan común dispersarse, que posiblemente haya días repletos de actividades que no podrían validar la existencia. ¿Y cómo se mide eso? Sólo aquellas acciones que tengan principio y fin, y conduzcan a un resultado deseado pueden entrar en la categoría de constructivas. Las otras, las que llenan los intersticios de nuestro día haciendo que súbitamente caiga la noche sin que nos percatemos del paso de las horas, son equivalentes a castillos de arena: nos gusta armarlos, pero no es posible vivir en ellos. De hecho, el entorno finalmente evalúa nuestras aptitudes en función de la consecución de objetivos, no de la intensidad de nuestros deseos. Las proyecciones pueden ser inspiradoras, pero a la larga, es la tarea realizada lo que nos da consistencia como seres constructivos. A veces ocurre que las vías para alcanzar un resultado rehúyen a la visualización: está claro el objetivo, pero no la forma de llegar a él. En esos casos se hace necesario fijar una primera posta, el punto en el cual será viable hacer una parada y reponer fuerzas. Probablemente, desde ese nuevo ángulo de observación aparezca más nítida la próxima posta. De lo contrario, se corre el riesgo de perderse en el camino. Más allá de lo que los demás deduzcan de los logros de un individuo, ¿qué es lo que él mismo juzga de sus acciones? La confianza se construye a través del cumplimiento de la palabra, incluso cuando no haya ningún verbo proferido, aún cuando no haya un interlocutor, y sea sólo el pensamiento que establece una dirección. Esas formulaciones internas cuentan para un individuo de tal forma que van moldeando su carácter, su inclinación a dudar de lo que hace o a tener certeza de lo que emprende. Cada semana, la instructora de Método DeRose Yael Barcesat comparte con los lectores de TuVerde pensamientos para poner en práctica y lograr una mejor calidad de vida. Como es costumbre, los invitamos a compartir pensamientos sobre estos textos abajo. Ediciones anteriores de Calidad de vida en práctica: La inquietud constructiva La pura intención de dar Cambio de signo

Calidad de vida en práctica: La inquietud constructiva

Imagen: Oeil a droite, Antoni Tapies. Hay en algunos individuos la necesidad de llevar todas las cosas a su máxima expresión, una inquietud constructiva que no descansa. El deseo de mover el mundo, de agitar la tierra: un temblor de entrañas que se sacuden la picazón de todos esos piecitos sobre el lomo. La determinación de aprender a montar en pelo, aun disponiendo de una cómoda silla de montar. Los observadores quedan pasmados ante tal despliegue de energía, y enseguida son asaltados por una duda que a veces llega a explicitarse: ¿hace falta? Para ese interrogante, los inquietos constructivos no encuentran una respuesta lógica, como no la encontraría un funámbulo interpelado acerca de su rara afición (si bien eso no significa que no la haya). En general, se trata de una cuestión de naturaleza: estas personas se realizan al construir, y todo lo que hacen forma parte de un plano arquitectónico cuyas líneas son acciones. Aunque, observada desde afuera, una vida así pueda parecer por demás ajetreada, el sosiego también tiene su espacio, sólo que es un reposo de otras características, equiparable al sueño polifásico de algunos animales, en el cual unos pocos minutos de descanso intercalados en las actividades cotidianas bastan para recargar las baterías. ¿Se podrá desarrollar esa inclinación? Cito a continuación un fragmento del comentario de Daniel Fersztand, dejado en el post de la semana pasada, La pura intención de dar: Muchas veces se piensa que cada cosa que se hace es gracias a un don que alguien tiene de nacimiento, y no siempre es así. Cada cualidad es adquirida. Esto devuelve una vez más la responsabilidad a nuestras manos. Si el ritmo propio es diferente, más lento, y se quiere despertar esa inquietud constructiva, la mejor opción es convivir con personas que tengan ese atributo desarrollado, porque a su alrededor las actividades se arremolinan como el polvo del camino luego del paso de un vehículo a toda velocidad. Cada semana, la instructora de Método DeRose Yael Barcesat comparte con los lectores de TuVerde pensamientos para poner en práctica y lograr una mejor calidad de vida. Como es costumbre, los invitamos a compartir pensamientos sobre estos textos abajo. Ediciones anteriores de Calidad de vida en práctica: La pura intención de dar Cambio de signo Otra vez, la libertad

Calidad de vida en práctica: La pura intención de dar

Mujeres haitianas, de Paul Gauguin Sonrió porque no sintió ninguna amenaza. Es que los seres excepcionales en cualquier sentido están sujetos a más peligros que las personas comunes. Clarice Lispector, Agua viva, Editorial El cuenco de Plata Las personas generosas están expuestas a la demanda de los que los rodean, que muchas veces en forma involuntaria terminan dificultando el paso de esos que se donan con sinceridad. Cuando presencio actos en los que se percibe una voluntad de colaboración desinteresada, por el placer de ser útil y de dar, tengo la certeza de que quien los lleva a cabo se lleva la mejor parte, aunque los beneficiarios directos sean otros. ¿Será que esa felicidad de dar reside en el hecho de hacer a un lado instantáneamente un ego comúnmente malcriado y descansar de sus constantes demandas de protagonismo? En cualquier caso, el que da con actitud desinteresada se me aparece como invulnerable: hasta él no llegan los grilletes de la mezquindad, lo cual le permite liberarse de gran parte de los obstáculos que minan la ejecución de todos los emprendimientos. Quien se mueve por generosidad siempre tiene un motivo mayor que sus intereses personales para hacer las cosas, y eso mismo le va granjeando la simpatía de los que asisten a sus esfuerzos. El poder del ejemplo es tal que conmueve al que observa, al punto de alterar su inercia y convocarlo a la acción. Un detalle que hace toda la diferencia: la actitud del que se ofrece no tiene por qué ser la del que se sacrifica. ¿Qué se busca al evidenciar la renuncia o el esfuerzo? Si se quiere ayuda, de esa forma no sólo no se la obtiene, sino que se produce un alejamiento de los otros. Una última reflexión: la generosidad motivada por el deseo de protagonismo puede producir frutos hacia afuera, pero internamente se siente tan diferente de la pura intención de dar… (Dedicado a Lucía Gagliardini) Cada semana, la instructora de Método DeRose Yael Barcesat comparte con los lectores de TuVerde pensamientos para poner en práctica y lograr una mejor calidad de vida. Como es costumbre, los invitamos a compartir pensamientos sobre estos textos abajo. Ediciones anteriores de Calidad de vida en práctica: Cambio de signo Otra vez, la libertad Aquí y ahora

Calidad de vida en práctica: Cambio de signo

El hombre Vitruviano, Leonardo Da Vinci Es la misma energía la que puede crear y destruir. El impulso que genera la actividad también puede devenir en reactividad si responde ante un estímulo adverso. Al tensar un arco, la flecha se aleja todo lo posible de su destino: la energía del disparo será mayor cuanto más retroceda la punta de la flecha. Ese cambio de polaridad repentino –un segundo antes, el arquero se esmera en llevar la flecha tan atrás como pueda; un segundo después, la energía potencial se actualiza y el proyectil se lanza velozmente en sentido opuesto- recuerda la facilidad con que una emoción pesada podría ser sublimada, de contar con las herramientas necesarias. ¿Y cuáles son esas herramientas? El Método DeRose, por ejemplo, utiliza una serie de técnicas oriundas de tradiciones culturales muy antiguas, con el fin de generar la estructura necesaria para producir esa evolución. El berrinche improductivo puede ser transformado en impulso creativo y muchas veces eso acontece sin mediar una decisión consciente. El desafío es hacer ese cambio voluntario y lograr identificar el momento justo en el cual esa fuerza está por definirse en un sentido, porque una vez que el impulso adquiere una dirección, es difícil modificarla. Intentar desviar una emoción de su curso natural es como tratar de modificar el recorrido de una flecha: es infinitamente más simple apuntar para otro lado cuando el arco aún está en tensión, es decir cuando el impulso nace y aún no se transformó en gesto o palabra. No obstante, si simplemente se impide la exteriorización del impulso negativo sin modificar su rumbo, esa energía destructiva continuará actuando por dentro. La propuesta no es cerrar las puertas para que nada franquee ese muro sin permiso, sino realizar una transmutación alquímica interna, que permitirá proyectar hacia afuera el resultado áureo, digno de ser compartido. Cada semana, la instructora de Método DeRose Yael Barcesat comparte con los lectores de TuVerde pensamientos para poner en práctica y lograr una mejor calidad de vida. Como es costumbre, los invitamos a compartir pensamientos sobre estos textos abajo. Ediciones anteriores de Calidad de vida en práctica: Otra vez, la libertad Aquí y ahora Reeducación
567891011121314