contaminacion ambiental

¿Quién es el responsable? Algo para reflexionar…

Imagen: thumbnail.image.rakuten.co.jp Nos quejamos de los delincuentes que desafían la autoridad; nos molesta ver vídeos de la organización protectora de animales PETA y ver como le quitan la piel a un animal vivo dejándolo desangrarse y con cara de sufrimiento ¿Decimos algo? ¿Nos quedamos callados y no hacemos nada? Peor aún es cuando las entidades legales son las que desafían a la autoridad. Quizás a ustedes, estimados lectores de TuVerde, les moleste o no, pero es triste leer notas donde los partidos políticos desafían a la autoridad ambiental, como es el caso de la ciudad de Río Grande, Tierra del Fuego, donde los partidos se han dedicado a pegar propaganda en lugares que ya habían sido limpiados. ¿Es necesario tanto papel? Luego vemos que son los que proponen políticas ambientales en aras de la protección del medio ambiente. ¡Pero si ellos mismos las desafían! Y es triste, porque si las personas que nos representan y deben de velar por nuestros intereses desafían a la autoridad, ¿qué se puede esperar?. ¿Podemos permitirlo? Es importante que lo reflexionemos como ciudadanos. ¿Qué nos tiene que suceder para volvernos más participativos en los asuntos públicos que nos conciernen? Es como el experimento de la rana, que si la meten en un recipiente con agua caliente inmediatamente salta. Pero si la ponemos primero adentro y poco a poco subimos la temperatura, no sentirá nada y terminará por morirse. Cada vez que se tiene que limpiar un pared de propaganda se gastan 5 mil pesos, se tarda tres horas, se necesita de un camión con tanque de agua, un carro hidrante, más la mano de obra. ¿Pensamos en el agua que se gasta innecesariamente por la ambición política de unos cuantos? ¿A cuántas personas se les dificulta obtener agua potable? ¿Y si se necesita apagar un incendio? ¿Qué ideas pueden surgir de nuestro propio tintero para ser plasmadas en el papel de nuestras vidas? Es importante que cada día dediquemos un poco de tiempo para reflexionar en cómo podemos ser más participativos, en cómo, precisamente, construir una democracia ciudadana y velar precisamente por los intereses de todos nosotros. Notas relacionadas: Combate a la corrupción: Clave contra el cambio climático ¡Cuidado con la retórica ambiental! Negocios turbios pintados de verde

Basura en Buenos Aires: ¿Cómo lograr una ciudad más limpia?

Debido a la gran cantidad de población que la habita (cerca de tres millones de personas), uno de los principales problemas en la ciudad de Buenos Aires es la basura que se genera. A diferencia de como sucede en otras capitales del mundo, todavía no existe un plan del todo eficiente para tratar los residuos, por lo que se arrojan a los rellenos sanitarios unas seis mil toneladas por día y unas dos millones al año. Para lograr un cambio en este sentido, se deben implementar políticas a partir de las cuales se deje de considerar a la basura como tal para transformarla en recursos que sirvan de materia prima de nuevos productos, la generación de combustibles e incluso de energía. Esto requiere tanto de un compromiso de las autoridades como de la población en su conjunto, quienes con la separación y clasificación de residuos forman un pilar elemental en esta cadena de reciclaje. En este post te contamos cuál es la situación de la ciudad, qué planes se desarrollaron en otros países y cómo cada uno de nosotros puede contribuir desde su hogar. Como explicamos hace unos meses, a pesar que desde el gobierno de la ciudad se afirma estar trabajando para la reducción de los residuos, en el 2010 la cantidad depositada en rellenos sanitarios aumentó un 14 por ciento respecto del año anterior. Esto se traduce en mayor contaminación, con los problemas ambientales y de salud que ello conlleva. De acuerdo a Clarín, un ejemplo claro de políticas efectivas de tratamientos de residuos se da en Estocolmo, Suecia, donde se recicla más del 98 por ciento de los desechos. Si bien hace unos años la situación era similar a la de Buenos Aires, gracias a la implementación de legislación pertinente y a la educación en la población, la "basura" pasó a ser materia prima de nuevos productos o utilizada biológicamente para producir compost y energía. Basura electrónica, uno de los principales problemas de contaminación. Más allá de las tecnologías y de la responsabilidad adjudicada a cada empresa para que se hagan cargo de sus desechos, el rol de los ciudadanos es fundamental a la hora de determinar el éxito del plan. En el caso de Estocolmo, la separación alcanza al 96 por ciento de los hogares, lo que se logró a partir de numerosas campañas de educación. En muchos casos las casas y departamentos tienen contenedores diferenciados, y hasta hay municipios en los que la gente separa en ocho categorías (cartones, plásticos, vidrios, textiles, electrónicos, etc.). Si bien en una ciudad como Buenos Aires alcanzar un 98 por ciento de reciclaje parece una tarea difícil, no hay imposibles. Como primera medida resulta necesario una inversión y compromiso por parte de las autoridades para que el proceso pueda comenzar a implementarse: nuevas legislaciones, programas educativos, inversión en tecnología y desarrollo de un plan estratégico para lograr la recolección y el tratamiento de las potenciales materias primas. Si bien en un principio las inversiones pueden parecer costosas, lo cierto es que una vez más resulta fundamental mirar a largo plazo y no sólo detenernos en lo inmediato: reutilizar productos y materiales genera menos gastos en los procesos de producción, a la vez que ahorra en recursos escasos como agua, energía y petróleo. Esto se traduce en una reducción significativa de la contaminación en los procesos de elaboración y un menor número de basura y de emisión de gases de efecto invernadero que de ella se generan. En este sentido, los gastos se reducen y el daño al medio ambiente también, lo que se vuelve en una ecuación perfecta para el contexto actual, donde el impacto ambiental y social de los residuos sigue siendo una de las mayores preocupaciones en las grandes ciudades.

El rol de los ciudadanos, clave para el cambio

Cestos para reciclar en espacios públicos de la ciudad Más allá de las políticas mencionadas, gran parte del trabajo depende de la cooperación de la población, donde resulta fundamental un cambio de hábitos que debe generarse en el mismo momento del consumo. Como te explicamos en varias oportunidades, comprometerse en la reducción de residuos comienza en la planificación de nuestras futuras compras, analizando qué es lo que realmente necesitamos y qué no. Además, a la hora de elegir entre determinados productos, siempre es mejor optar por la opción con menos packaging, con procesos de elaboración limpios y que puedan ser reutilizados o fácilmente reciclados. En el post-consumo también se puede reducir considerablemente el impacto, atendiendo a procesos de separación a partir de los cuales los materiales se puedan volver a utilizar. Si bien la idea más fácil de hacerlo es dividiendo los residuos entre secos y húmedos, proceso al cual se suma cada vez más gente, existen más posibilidades de clasificación de acuerdo al origen del producto. Como te contamos en nuestra guía sobre "Qué y cómo reciclar en Buenos Aires", en la ciudad existen cooperativas y empresas dedicadas a recibir algunos materiales como papeles y cartones; plástico PET, vidrios y textiles; Tetra Pak; y electrónicos (computadoras, celulares, pilas, baterías, etc.); entre otros. Incluso los desechos orgánicos se pueden volver a utilizar, ya sea para compost y abonos en la tierra, como para producir energía: un caso muy interesante es el del aceite, que a través del Plan BIO es recolectado por cooperativas de la ciudad y luego se utiliza como materia prima para producir biodiesel. Las posibilidades de reciclaje son infinitas y se trata de una opción demasiado amigable con el medio ambiente como para ser desaprovechada. La basura ya no es basura, y así lo pudieron entender varios países del mundo cuyos modelos de desarrollo se basan en esta política. Si bien es un proceso complejo, que depende del compromiso de varios sectores para lograr su éxito, resulta necesario apostar al cambio para un futuro más verde y sustentable. Notas relacionadas: La ciudad de Buenos Aires llegó a un nuevo récord de basura durante el 2010 TuVerde te guía: Tips para ser un consumidor responsable Qué y cómo reciclar en Buenos Aires

8 de junio – Día Mundial de los Océanos

por Victoria Bembibre, 08.06.2011 Actualidad
Un Mundo de Peces, por Miguel Brea El 8 de junio es el Día Mundial de los Océanos. ¿Sabías que dos terceras partes de la superficie de la Tierra están cubiertas por océanos? Es decir que si el mundo se dividiera en tres partes, dos de ellas serían pura agua. ¿Por qué hay tanta agua en el mundo? No sólo nos provee del líquido esencial para la vida, los océanos también contienen alimento, energía y recursos minerales. Lo que es más: el mar junto con las condiciones especiales de nuestra atmósfera favorecen el desarrollo de los complejos y maravillosos ecosistemas que pueblan nuestro planeta. Sin ellos, no existiríamos nosotros, ni nuestras ideas, nuestra cultura, nuestras pasiones y nuestras memorias. El mar, el agua y los océanos, además, han servido de inspiración para imágenes, sonidos y sensaciones inspiradoras a través de la historia. El agua es sinónimo de calma, de profundidad, de relajación, de trascendencia. Por la importancia del agua en nuestra vidas es que hoy es un día para tomar conciencia. Cierra la canilla, usa menos agua para lavar los platos o cepillarte los dientes, recicla el agua de lluvia. Valora cada gota que tienes, ¡el agua es un bien preciado y un recurso no renovable! Te invitamos a que hoy descubras Un Mundo de Peces, y descubras la historieta de Miguel Brea para tomar conciencia sobre el cuidado de nuestro planeta. Y si todavía quieres más, mira la película "Salvemos el mar" ("The End of the Line") sobre la pesca descontrolada y el cuidado de la biodiversidad marítima. ¡Refresca tu verde!

Récord histórico de emisiones de CO2 durante el 2010

A pesar de que las iniciativas verdes crecen en el globo, las estadísticas demuestran, una vez más, que los esfuerzos no son suficientes para frenar las emisiones de gases contaminantes y el consecuente calentamiento global. Esta semana la Agencia Internacional de Energía (AIE) dio a conocer los resultados de un estudio realizado sobre los niveles de dióxido de carbono (CO2) emitidos durante el 2010 y las noticias no fueron para nada alentadoras: se registraron 30.600 millones de toneladas, un el 5 por ciento más que en el récord del 2008 cuando se llegó a 29.300 toneladas. Como es conocido, el aumento de este gas contribuye al calentamiento global y pone en riesgo el objetivo asumido en la COP16 de limitar el aumento de la temperatura media a unos dos grados centígrados. Si esto ocurriese, las consecuencias para el planeta serían irreversibles, afectando primero el hábitat natural y luego la vida de todas las especies. Pero, ¿por qué ocurre esto cuando la problemática ambiental parece estar cada vez más en la agenda de los diferentes países? Lo cierto es que los modelos económicos desarrollados hasta el momento demuestran ser insostenibles en el tiempo pero no existe un compromiso fuerte para asumir nuevas políticas que tengan en cuenta el contexto actual. Se conoce sobre la contaminación, se conoce sobre el impacto y sobre las futuras consecuencias, sin embargo los intereses que circulan en muchos sectores de la sociedad hacen que todavía no exista un compromiso ambiental verdadero donde se trabaje en modelos más sustentables y pensados a futuro. Como explicó Javier Martín Vide, catedrático de Geografía Física de la Universidad de Barcelona citado por El País, "se requiere el esfuerzo de todos, pero a estas alturas pocos creen que se logrará mitigar el cambio climático a menos de dos grados centígrados". Por ejemplo India y China son responsables de cerca del 30 por ciento de CO2 emitido y sus iniciativas serían claves para revertir la situación, "pero tienen controles muy poco estrictos". Según el estudio, del total de emisiones de CO2 el 44 por ciento provino del carbón, mientras que el 36 por ciento del petróleo y el 20 por ciento del gas natural. El tiempo pasa y el compromiso internacional contra el cambio climático se sigue haciendo esperar, mientras tanto, como señala Vide, "los resultados obligan a replantear las cosas". Notas relacionadas: Especial transporte: El uso del auto en las ciudades ya no es sostenible La Boda Real británica tendrá una huella de 6.765 toneladas de CO2 La vegetación mundial absorbe anualmente cerca de 450 mil millones de toneladas de CO2

Especial transporte: El uso del auto en las ciudades ya no es sostenible

Foto: Buenosaires54 La semana pasada se celebró en Leipzig, Alemania, el cuarto encuentro anual del Foro Internacional de Transporte. Se trata de una organización intergubernamental de la que participan 52 países con el propósito de elaborar estrategias en el sector del transporte que contribuyan al crecimiento económico, la protección del medio ambiente, la inclusión social, la preservación de la vida humana y su bienestar. En el marco de este encuentro, se advirtió la necesidad de desarrollar nuevas políticas para disminuir el impacto causado por el sector: el transporte es el responsable del 23 por ciento de las emisiones globales de CO2, cifra que en la mayoría de los países va aumentando con el correr de los años debido a la creciente urbanización. Según los expertos, uno de los mayores problemas que se debe solucionar es el uso excesivo del automóvil dado que en el contexto actual resulta imposible sostener ciudades en las que haya un coche por persona. En este post te contamos la opinión de los expertos y por qué es importante un cambio en el sector, donde la bicicleta y el transporte público se vuelven los principales protagonistas. “Hasta hace unos años yo enseñaba en Harvard, vivía en Boston y teníamos varios autos. Ahora vivo en Nueva York, nos deshicimos de nuestros autos y nada fue tan liberador en todos los aspectos, incluido el económico, porque ya no pagamos más seguros, combustible ni estacionamientos”, dijo el economista estadounidense Jeffrey Sachs, uno de los protagonistas del foro. El problema es que en las últimas décadas el hecho de tener un auto por persona se volvió una importante aspiración en las ciudades, donde cada uno se moviliza de manera individual a toda hora y a todo lugar. Esto no sólo genera un gran impacto para el planeta, aumentando considerablemente las emisiones de gases contaminantes, sino que además se vuelve un modelo que no puede ser sostenido en el tiempo debido al caos vehicular que se produce en las calles de la ciudad. Esta opción, considerada como la "ideal" por muchos, se vuelve más costosa, lenta y hasta incluso insalubre, siendo necesario reemplazarla por modelos más sustentables.
“El auto es como esa clase de personaje que uno invitó a una fiesta y después no se quiere ir. Es como nuestra suegra. Cada vez es más demandante: pide autopistas, rutas, estacionamientos... Si la única mujer en tu vida es tu suegra, estás en problemas” (Jaime Lerner).
Uno de los grandes protagonistas del encuentro realizado la semana pasada en Alemania fue Jaime Lerner, arquitecto y urbanista brasilero alcalde de Curitiba, una de las ciudades más sustentables del mundo. Citado por Clarín, para él "la clave es usar poco el coche, reciclar la basura, vivir cerca del trabajo (...) Se necesitan soluciones ya. Y la solución es metronizar el subte, con vehículos largos, donde la gente suba y baje rápidamente y recorra carriles exclusivos”. La eficiencia del transporte público es fundamental para que cada vez más gente abandone el auto. Como explicó el presidente de la empresa estatal de ferrocarriles españoles, Teófilo Serrano Beltrán, gracias a nuevas políticas el tren pasó a llevar “más pasajeros que los autos, los buses y los aviones juntos (...) En España hubo consenso político sobre la necesidad de mejorar los trenes. Eso nos permitió superar el lobby de las industrias de autos y aviones. Dejamos para el final los trenes de alta velocidad entre ciudades, para concentrarnos primero en los suburbanos. Invertir y darles calidad permite que la gente deje el auto en su casa”.

La bicicleta como medio de transporte, clave para el cambio

“A lo largo de la historia, los chinos primero caminamos, más tarde anduvimos a caballo, luego tomamos la bicicleta y últimamente el auto. Es la hora de volver a la bicicleta. Si permitimos que cada chino compre un auto, el país se convertirá en un desastre”, explicó en el foro el viceministro de Transporte de China, Gao Hongfeng.
En los últimos años, el uso de este medio de transporte fue creciendo por tratarse de una forma rápida, saludable, económica y sustentable de moverse en las ciudades.
Sin embargo, en muchos casos el problema es la falta de políticas para que aumente el uso de la bicileta. En este sentido, resulta fundamental el desarrollo de bicisendas para ofrecer seguridad a quienes se muevan por este medio, además de sistemas de bicing donde se pueda acceder al alquiler público en distintos puntos de la ciudad. Este sistema fue incorporado en la última década en muchas ciudades de Latinoamérica, incluida Buenos Aires que con el programa Mejor en Bici dispuso de estaciones en distintos puntos de la capital. En el desarrollo de estas propuestas tienen una importante incidencia los actores sociales que se manifiestan públicamente para que los ciclistas cobren nuevos espacios que hasta entonces estaban vedados. Tal es el caso de Masa Crítica, un movimiento que surgió en San Francisco en 1992 y que luego se extendió a varias ciudades del mundo con el propósito de promover la seguridad de los ciclistas y fomentar el uso de este medio en la sociedad. En la actualidad se reúnen una vez por mes en diferentes localidades, sin rutas prefijadas y dando la posibilidad de participar a cualquier persona. El uso de este medio en la ciudad, a lo que también se pueden sumar bicimotos, longboards y bicicletas plegables, constituye una importante alternativa para frenar el caos vehicular, la contaminación y el individualismo. Todos pueden sumarse a este cambio, generando de a poco nuevos hábitos capaces de generar, indudablemente, amplios beneficios a nivel individual y social. Más sobre transporte: 7 Ciudades bike-friendly en Latinoamérica Guía para poder implementar la bicicleta en tu vida Argentina: Finalmente arranca el bicing en Buenos Aires

Campaña: Coal Cares, a las empresas de carbón les importamos

por Victoria Bembibre, 14.05.2011 campañas
En esta sección acostumbramos publicar campañas publicitarias sociales transparentes y con mensajes impactantes, pero hoy presentamos una campaña que despierta controversia al ironizar sobre las campañas de limpieza de imagen (o greenwashing) de las compañías que más daño le hacen al planeta. Se trata de Coal Cares, un sitio creado por un grupo activista pero falsa e irónicamente atribuido a Massey Energy, una de las más grandes empresas explotadoras de carbón del mundo. El sitio se basa en el eslógan "Coal Cares" (literalmente "al carbón le importa", o "las empresas de carbón se preocupan por nosotros") y ofrece inhaladores de asma asmáticos gratuitos para aquellos niños que vivan en un radio de 200 millas de una planta de carbón. Los inhaladores se pueden conseguir en motivos infantiles o para adolescentes, con imágenes de celebridades de la música o de programas para niños. Al mismo tiempo en el sitio se incluye una sección informativa sobre los beneficios de la energía del carbón, por ejemplo, sus ventajas respecto de la eólica (responsable por matar a miles de pájaros al año) y la solar (responsable por quemaduras solares). La parodia es tan efectiva y precisa que por momentos cuesta deducir si se trata de un sitio "en broma", de una falsa campaña, o si se es la verdadera empresa intentando limpiar su imagen sin éxito. A tal punto esta campaña ha sido desarrollada con precisión que cuenta con una sección de juegos para chicos, materiales descargables y una estética corporativa falsamente agradable que bien podría ser una estrategia de RSE mal aplicada. Bajo todo punto de vista una campaña exitosa creada por el grupo activista The Yes Men y a partir de la parodia y la sátira consigue convencernos de que la energía proveniente del carbón, tanto como la del petróleo, deben volverse obsoletas por sus altísimos riesgos para la salud y el medio ambiente. Tan efectiva que para defenderse la industria del carbón deberá contestar "a nosotros no nos importa". Fuente: Osocio.org
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