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Daniela Kodenczyk, desde
Argentina, y Juan Christmann, desde Portugal, hacen
Que la cosa no quede en picada, en el que pueden leerse recetas con historias e historias con recetas, ideales para satisfacer la gula de lectura.
Para que se les haga agua la boca leyendo, compartimos con ustedes uno de los textos publicados en el blog, el cual está acompañado por una ilustración especial que Mico Toledo hizo desde Londres. Debajo de la misma podrás encontrar la receta de un chef vegetariano (protagonista del relato). ¡Esperamos que la disfruten!
La historia
Ilustración: Mico Toledo para Que no quede en picada.
Esta vez fue demasiado lejos, pensó cuando leyó en el cartel de la entrada: ¨Especial del día: Foie Gras¨. Definitivamente, la situación no daba para más. Pensó en renunciar en ese preciso instante, pero el alquiler, el inglés de Tomás y el ballet de July le hicieron entrar al restaurant, saludar con una sonrisa, entrar a la cocina y ponerse el delantal y el gorrito que tan lindo le quedaba. Aunque ese día le quedaba horrible, pues era una muestra de su complicidad. Su pasión era la cocina, pero sus ideales le jugaban en contra. Es que, a decir verdad, él no eligió estar ahí. Él había comenzado a trabajar en el restaurant antes de que existiera el restaurant.
El tema fue que cuando
Veggie Taste empezó a perder clientela, el dueño no tuvo más remedio que vender. Y Ricardo no tuvo más remedio que adaptarse a la situación. El restaurant pasó en una semana de
Veggie Taste a
Cualquiercosaqueatraigaturistas Taste. La semana pasada para ser exacto. La preparación y los títulos de Ricardo fueron suficientes para que los nuevos dueños no dudaran en contratarlo o, mejor dicho, recontratarlo o, mejor dicho, dejar todo como estaba.
El lunes comenzó bien, con unas Brochetes con guarnición de papas rústicas y salsa de frutos silvestres. Bien, porque de la parrilla se encarga Julio, parrillero profesional y carnívoro de nacimiento. La función de Ricardo eran las papas.
Cuando resolvió ser ayudante de cocina del restaurante de Don Carlos, no creía que este día iba a llegar. Ese día sintió que lo obligaban a descuartizar su infancia.
Allí estaba, delante de un hígado de pato sobrealimentado sin saber qué hacer. Pensaba los pasos que tenía que realizar, los repasaba, los sabía de memoria. Pero sus manos no se movían. Su cuerpo entero estaba petrificado. Una impotencia sobredimensionada le entraba por la punta de los dedos. Lo recorría. Ya estaba invadido por ella. Harto es la palabra. Horrible la sensación. Renunciar pasó por su cabeza por segunda vez en el día. Su oficio contra sus creencias. Esta cuestión lo mantuvo ocupado un buen rato. Finalmente -y lejos de resignarse-, agarró tofu, algunas zanahorias, unos puerros y un par de cebollas. Cortó el tofu en cubitos y los salteó en un
wok con un chorrito de aceite a fuego lento por unos veinte minutos, mezclando constantemente para que no se queme.
Agregó las verduras picadas en cuadraditos y siguió cocinando por quince minutos más. En el medio agregó salsa de soja. Bastante. Una vez listo el salteado incorporó aceitunas negradas fileteadas. En paralelo hizo un puré de calabaza. En una cazuela de barro volcó el salteado de verduras con tofu y las tapó con el puré para armar un pastel. Lo llevó al horno moderado durante treinta minutos.

Cuando sacó el plato del horno estaba nervioso. Es que había realizado un Foie Gras especial. Un Foie Gras con 0,0000% de hígado de pato. Pensó en bautizarlo como: Foie Gras a la Ricardo, pero le pareció poco original. Le entró la duda de si realmente el sabor sería el mismo. O, por lo menos, lo suficiente para hacerles creer a los clientes que estaban degustando el plato pedido.
Decidió probarlo. Agarró un tenedor, lo hundió en la preparación y lo llevó lentamente hacia su boca. Era absurdo, pero no podía evitar sentir una pequeña culpa. Para él estaba por comer carne. Mantuvo la comida en su boca un instante y ahí se dio cuenta. Era inútil que él lo probara. El no sabía cómo era el sabor del Foie Gras original.
Los primeros clientes llegaron. El mozo tomó su pedido. El mozo entró a la cocina. ¨Foie Gras para la mesa ocho¨, dijo como si nada, sin saber el martirio que estaba aconteciendo en la cabeza de Ricardo. Ya estaba jugado. Simplemente sirvió el plato, cerró los ojos y tocó la campanita. El mozo entró y llevó el pedido a la mesa. Pasaron cinco minutos que para Ricardo fueron meses. El mozo volvió a entrar en la cocina. ¨El cliente quiere verlo.¨
Todo estaba perdido, su farsa había sido descubierta. Pensó en el alquiler, en el ballet de July y en inglés de Tomás. Se sacó el gorro, tomó coraje, un sorbo de vino blanco y salió al salón.
Sus manos temblaban. Un sudor frío surgió en su espalda. Parecía que caminaba en cámara lenta. En la mesa ocho lo estaba esperando una pareja de alemanes, o ingleses, de algún país anglosajón seguro. ¨Señor, buenas noches. Usted pidió llamarme?¨ intentó decir sin tartamudeos. Sin contestar a su saludo, el hombre soltó la pregunta:
¨¿Cóumo esh su noumbrei?¨
¨Ricardo.¨ Dijo, mientras pensaba en algún amigo con un buen sofá cama para dormir.
¨Sr Ricardou, eshte esh the mejor Foie Gras que he probadou en años. Lou felicito.¨
Agradeció, saludo al cliente y recién cuando volvió a la cocina entendió lo que había sucedido. Por más que hayan cambiado el nombre, para Ricardo siempre sería
Veggie Taste.
Foto: Chef Talk.
Ingredientes
-Tofu.
-Zanahorias, puerros y cebollas.
-Salsa de soja.
-Aceitunas negras.
-Puré de calabaza.
Preparación
-Cortar el tofu en cubitos y saltear en un wok con un chorrito de aceite a fuego lento.
-Agregar las verduras picadas en cuadraditos y seguir cocinando.
-Añadir la salsa de soja.
-Incorporar aceitunas negradas fileteadas.
-Hacer puré de calabaza como de costumbre.
-En una cazuela de barro volcar el salteado de verduras con tofu y tapar con el puré para armar un pastel.
-Llevar a horno moderado durante treinta minutos.
¿Qué les pareció esta historia con receta vegetariana y todo? Si querés leer más, no dudes en entrar al blog
Que la cosa no quede en picada.
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