naturaleza

Cobertura: Green Film Fest, empecemos a reverdecer

Captura de la película Home de Yann Arthus Bertrand. Aunque no duró un par de semanas, ni contó con varias sedes ni tampoco con un sinnúmero de títulos como el BAFICI (Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires), el Green Film Fest es sí, un naciente festival y nicho de cultura verde en una ciudad que hace tiempo está empujando por brotarse de esa gama de colores. Como uno de tantos eventos culturales y sociales que tocan todos los rincones de la Ciudad, como una gota más al vaso de alternativas verdes por momentos parecen dominio de unos pocos más vanguardistas, más activistas, más jóvenes, más inéditos en Buenos Aires, sea como fuere, el GFF ya es un hecho, o es historia. Cuatro días de películas, 10 títulos e interesante público después, aquí va nuestra cobertura de cómo estamos empezando a ver el verde en Argentina. No hay que decir que por ser verde, festival y cultural sea una iniciativa amateur: detrás de este singular evento había empresas como Natura, el Ministerio de Cultura de BA, la Embajada Británica, organizaciones como Greenpeace, tiendas como Jardín Orgánico y blogs como Sustentator. Y si bien la programación era moderada y las fechas circunspectas, la talla de los films corría detrás del valor simbólico, los premios y el prestigio internacional y la diversidad de temáticas, públicos y narrativas. En especial, junto con la relevancia de títulos instalados desde hace algún tiempo como Home o Food, Inc., se proyectaron otros todavía más nuevos y apenas mencionados por aquí como No Impact Man o Milking the Rhino. La selección fue impecable, aunque hacen falta muchas más inclusiones como para comprender el panorama ambiental, es una combinación justa y satisfactoria. Para el Green Film Fest el medio ambiente es la naturaleza y la relación del hombre con ella, el cambio climático y las iniciativas para contrarrestarlo, las travesías individuales de hombres y animales, lo inspirador y lo colectivo, la Tierra y todo lo que (no) sabemos acerca de ella. Las cuatro películas que asistimos a ver entre sábado y domingo fueron siempre a sala llena (sala única cedida por el Cinemark Palermo para el Festival) y el público que olía a juventud pensante, también mezcló participaciones estelares de niños y adultos mayores; el medio ambiente ya no ocupa sólo a la generación intermedia de los ágiles e independientes emprendedores, hay unos mirando hacia atrás y muchos mirando hacia adelante. En sí, como uno de los primeros acercamientos a lo fílmico y lo ambiental en nuestras calles el Green Film Fest fue muchísimo más de lo que podíamos pedir: inteligente, atractivo, emocional, movilizador. Pero quedan algunas inquietas demandas para siguientes ediciones: ¿podemos lograr que un evento de estas características se popularice y exceda el contenido ámbito de un festival de cuatro días en una sola sala de un cine al que el 95% de la gente asiste para ver películas pochocleras y narcisistas? ¿Es posible que un Festival de Cine Verde dispare el debate en torno de cada film, dé origen a grupos e iniciativas y deje de ser idea sola y exclusiva de una productora cultural sino que pase a ser de dominio colectivo? Ojalá que sí, porque desde ahora ya empezamos a reverdecer.

Ecuador: Firman convenio para el proyecto Yasuní-ITT

Foto: Yasuní-ITT Como ya te contamos, mediante este proyecto el gobierno ecuatoriano pretende renunciar al aprovechamiento comercial y mantener indefinidamente bajo tierra casi mil millones de barriles de petróleo que se encuentran en el Parque Nacional de Yasuní, en la selva amazónica. Si bien la iniciativa fue anunciada en el 2007 por el presidente Rafael Correa, existieron algunos desacuerdos respecto al financiamiento internacional. Es que la propuesta de las autoridades locales consiste en cuidar al medio ambiente al no explotar las reservas de 846 millones de barriles de petróleo que hay en el campo ITT, para lo que la comunidad internacional debería contribuir financieramente con al menos 3.600 millones de dólares. Pero esta semana se ha dado un paso muy importante en relación con el proyecto: Ecuador, junto al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), firmó el martes pasado el fideicomiso sobre Yasuní-ITT con el fin de recoger el aporte económico internacional y apoyar la iniciativa del Gobierno de preservar la Amazonía del país. Como explica en el sitio oficial la coordinadora de Patrimonio, María Fernanda Espinosa, con esta propuesta el planeta entero se beneficiará dado que al no explotar esas reservas de crudo la atmósfera dejará de recibir 407 millones de toneladas de carbono que se producirían en caso de explotación. El proyecto recibirá los aportes económicos de otros países (con una importante ayuda de Alemania, Bélgica, Italia y España), organizaciones internacionales, organizaciones no gubernamentales, empresas con responsabilidad social y ambiental, y apoyos individuales de los ciudadanos. Además de los beneficios para el medio ambiente, la iniciativa genera un gran aporte en el respeto a las comunidades de la zona. Los intereses producidos por este fondo de alrededor de siete por ciento, se invertirán en la conservación parque nacional Yasuní y de otras 43 reservas naturales de Ecuador, además de otros proyectos sociales y energéticos. Yasuní es uno de los lugares de mayor biodiversidad del planeta, abarcando 982 mil hectáreas en la cuenca alta del río Napo, en la Amazonía. Esta iniciativa no sólo es beneficiosa para el entorno del lugar, sino que representa un importante aporte para que en otros lugares del mundo se adopten medidas similares, entendiendo de una vez por todas que la mejor forma de desarrollo está dada en el cuidado de la naturaleza. Notas relacionadas: Ecuador se compromete a no explotar recursos petroleros disponibles en el Amazonas Ecuador: Nuevos respaldos al proyecto Yasuní-ITT Ecuador: Renuncia ministro de Relaciones Exteriores por el proyecto Yasuní

Argentina: comenzó Mate expedition, travesía que documentará la Mesopotamia y la tradición del mate

Fotos: Mate expedition by Taragüí. El pasado mes de julio partió desde Buenos Aires la Mate Expedition –la Expedición del mate-, en la que una fotógrafa suiza, Jasmine Rossi, y un documentalista, videasta y explorador canadiense apasionado por el medio ambiente, Daniel Fox, se propusieron recorrer la región mesopotámica argentina, para retratar y grabar las bellezas naturales de la zona y seguir la ruta de una tradición tan fuerte como es la del mate. El objetivo de la pareja es recorrer 8000 kilómetros en tres meses, visitando y registrando mediante sus cámaras diversos parques donde se atienden, reproducen y conservan diversas especies de animales. Además, durante el viaje se retratará la cultura del mate. Para ello, Fox y Rossi transitarán los esteros del Iberá, la selva misionera e Iguazú, además de estancias, campos y el Establecimiento Las Marías, donde se produce yerba mate. Para Daniel Fox, es imposible “entender a las personas de la Mesopotamia sin antes entender el lugar que el mate tiene en sus vidas”. Por su lado, Jasmine Rossi expresó desde la página web de la expedición que “el mate es parte del alma de este lugar, acá nació, desde acá se propagó y sigue uniendo a todos. Es como el chipá y el chamamé, como el carpincho y el yacaré (…) este es el cuento que estamos buscando”. “Atravesada por una fuerte conciencia ecológica - indica la página web de la expedición-, la travesía promete promover el compromiso e inspirar el cambio. Las pequeñas historias, la idiosincrasia, la naturaleza salvaje y las costumbres que componen la región, interpretadas con la emoción de un encuentro muy esperado”. El trayecto formará también parte de la producción del tercer libro de Jasmine Rossi: El alma de la Mesopotamia. El mismo formará parte de una colección que incluirá los ya publicados El alma del Norte y El alma de la Patagonia, y que será completada con El Alma de Cuyo y El Alma de La Pampa. Concebida como una travesía multimedia en tiempo real con una fuerte presencia en la web y mucha interactividad con sus seguidores, la misma puede seguirse desde Twitter, Facebook, Vimeo y el sitio del Wild Image Project. En ellos pueden verse fotos y videos, así como también leerse el diario de viaje que los artistas extranjeros van llevando con el correr de los días. Más expediciones: Platiki: Un barco de botellas de plástico cruzó el Pacífico.

La nota eco de la semana: Crímenes petroleros en Nigeria

por Victoria Bembibre, 23.07.2010 Actualidad
"Existe una relación simbiótica entre las dictaduras militares y las compañías multinacionales que engrasan las palmas de los que gobiernan... Son asesinos en tierras extranjeras. Excavan y matan en Nigeria", testimonio de Oronto Douglas, activista de Human Rights. Mientras todos seguimos mirando de reojo la lenta resolución de la catástrofe en el Golfo de México, los casos de irresponsabilidad corporativa y contaminación ambiental se siguen sucediendo en el mundo, hoy en Nigeria con los crímenes petroleros. El río Níger es uno de los más ricos en biodiversidad del mundo, pero también en petróleo. Alrededor de su delta viven 20 millones de personas. Pero a pesar de los exquisitos ecosistemas que tienen lugar allí, los derrames de petróleo son demasiado frecuentes - alrededor de 300 incidentes de derrame al año - y han envenenado sus aguas y destruido vegetación y tierras para la agricultura. En gran medida las filtraciones y derrames de petróleo se deben al mal estado y la falta de mantenimiento de las cañerías que lo transportan a cargo de Shell. El problema no es sólo de contaminación ambiental a pequeña escala: el descuido de esta industria está gradualmente destruyendo las vidas de los pobladores del río. Además de afectar la agricultura y la pesca, muchos sufren enfermedades por el consumo de agua, que además contiene químicos cancerígenos. Y como si fuera poco, a diario desde hace 30 años se queman gases que contribuyen a la polución del aire y crean lluvia ácida. Los resultados: asma, enfermedades sanguíneas, dificultades respiratorias crónicas, decrecimiento de las funciones pulmonares y muerte prematura. La vida de los habitantes del delta del Níger se reduce a pobreza, hambre, enfermedad y muerte. Y el problema no es sólo una cuestión corporativa: por supuesto, donde hay una empresa codiciosa, peligrosa y sin ética hay un gobierno que hace la vista gorda. Las autoridades nigerianas se han mostrado más que dispuestas a ayudar a la instalación de las compañías petroleras occidentales y han reprimido brutalmente a aquellos que se expresaron por los derechos humanos. Tanto el gobierno como subsidiarias de Shell, Chevron, Exxon Mobil, Agip, Total, Texaco y otras se están enriqueciendo a costa de las vidas nigerianas. Aministía Internacional ha tomado cartas en el asunto y ha probado violaciones de derechos humanos en el estándar de vida, el derecho al agua y al alimento, el derecho a trabajar, el derecho a la salud. También se ha denunciado la falta de monitoreo de la polución y su impacto en humanos, la falta de información a las comunidades, y la falta de remedio o compensación para los que sufrieron violación a sus derechos. Aquí los peores enemigos no son exclusivamente la impunidad, la negligencia y la indiferencia, sino también el autoritarismo, la violencia y la represión por parte del gobierno, que carga a sus espaldas con el juicio y muerte de Ken Saro-Wiwa, un conocido ambientalista que es sólo uno de las tantas víctimas de los crímenes petroleros en Nigeria. El caso es tan grave que dos de los testigos que acusaron a Saro-Wiwa confesaron haber recibido sobornos de Shell. Y hasta la compañía nigeriana admitió haberle dado dinero a la milicia nigeriana, según reportó Greenpeace en el 2001. Y lo peor es que estos crímenes están siendo financiados con el dinero de todos los ciudadanos del mundo que a diario eligen a Shell u otras compañías como combustible para sus autos en sus vidas cotidianas. ¿Qué opinás de los crímenes petroleros en Nigeria? ¿Cómo ponerle un freno legal a los abusos corporativos? ¿Qué podemos hacer como ciudadanos? Fuente: Environmental Graffiti

La nota eco de la semana: la mancha de petróleo está contenida

por Victoria Bembibre, 16.07.2010 Actualidad
Informes de los últimos días por parte del Vice Presidente de BP - la compañía petrolera responsable por el derrame en el Golfo de México - anuncian que por fin (o por ahora) el gran derrame de petróleo ha podido ser detenido y contenido dentro de un espacio limitado. De acuerdo con las últimas novedades el "tapón" que colocó BP alrededor de la mancha petrolera se está conservando en buen estado y sin signos de filtraciones por el momento. El material combustible se mantiene dentro del tapón o receptáculo y esto permitirá limpiarlo sin lamentar una contaminación aún más extensiva de los océanos. El Presidente estadounidense Barack Obama confirmó esta información y si bien pidió cautela porque todavía queda un "enorme trabajo de limpieza" por delante, las noticias nos permiten un momento de optimismo. No sólo restan increíbles esfuerzos para poner un auténtico fin a la mancha, también llega el momento de compensar a los residentes de la zona del Golfo por los daños y la contaminación sufridos. Además, y más importante de todo, ahora hay que aprender la lección. Las pruebas para corroborar que no haya filtraciones continuarán durante las próximas horas pero los expertos indican que la presión dentro del tapón continúa en aumento, lo cual significa que el petróleo no se está liberando por zonas no descubiertas. En adelante, la empresa se encargaría de canalizar el petróleo restante a un pozo de auxilio para llevarlo debajo de la tierra. Este es el primer momento en que el petróleo deja de derramarse en las aguas del Golfo de México desde la explosión del 20 de abril y los registros aún no son claros respecto de cuánto crudo se derramó, aunque sí cabe lamentar la muerte de 11 trabajadores en la catástrofe. Hoy, la costa del Golfo se ve golpeada no sólo en la baja turística sino también en la falta de compensación por parte de BP, el desempleo y la crisis que provocó la tragedia. También restarán largos meses de cuestionamiento a la compañía por su demora en dar una respuesta concreta y efectiva al desastre. Esta noticia se recibió en la zona más afectada con una mezcla de alegría, escepticismo y alivio. ¿Qué pensás del principio del fin de la catástrofe? ¿Qué medidas deberían seguir para aprender de la lección y recuperar las zonas dañadas? La yapa: Google presenta un mapa del clima para ver qué pasaría en el mundo si la temperatura alcanzara el pico de subida de 4ºC.

La nota eco de la semana: KFC usa bosques en peligro para sus envases

por Victoria Bembibre, 02.07.2010 Actualidad
La famosa y controversial marca de comida rápida que vende pollo frito en grandes baldes es puesta otra vez en el ojo de la tormenta verde debido a los materiales con los que produce sus envases. De acuerdo con una de las notas más populares de la semana por fuente de activistas de Dogwood Alliance, un buen porcentaje de los baldes que sirven de contenedor para las montañas de frituras que consumen los estadounidenses a diario provienen de árboles del Pantano Verde en Carolina del Norte. De acuerdo con los especialistas botánicos, esta región tiene condiciones únicas, plantas y flores inusuales y es el centro de un rico ecosistema forestal. Existen allí más 400 especies de plantas vasculares y por supuesto brinda hábitat a animales como osos y castores. También es uno de los pocos lugares en el mundo en donde pueden encontrarse plantas carnívoras. Pero las denuncias respecto de la destrucción de los bosques no parece importar a los ejecutivos de KFC que enviaron una misiva genérica indicando que les interesa mucho el medio ambiente y que su compromiso con él es un proceso sostenido y en crecimiento. A pesar de que los activistas se acercaron a KFC para obtener respuestas y soluciones, al menos a largo plazo, de cómo reemplazar los envases que estaban contribuyendo a dañar un lugar tan especial, la empresa - parte de un enorme conglomerado de comidas rápidas - se muestra evasiva. La única información extendida tuvo que ver con el hecho de que, según KFC, 30% del material de cada balde está hecho de reciclados y que en el futuro el 90% de sus empaques estarán certificados como sustentables, pero aún no indican cómo lo lograrán. Consumidores y activistas demandan un "sello verde" para los productos que estén manufacturados de una forma sustentable, pero esto aún parece lejos de ocurrir. ¿Qué piensan de los productos que consumimos a diario? ¿Cómo podemos asegurarnos con las herramientas que tenemos de no dañar al medio ambiente con nuestras compras? Una yapa: lo que podemos aprender de nuestros abuelos para ser más verdes
3456789101112