pesca indiscriminada

Pesca en Argentina: Claves para entender por qué la actividad está en riesgo de colapso

Foto: nuestromar.org Mañana, 8 de junio, es el Día Mundial de los Océanos. En relación con esto, una problemática que no podemos olvidar es la de los peces que los habitan, los cuáles podrían desaparecer en menos de cincuenta años a causa de la sobrepesca y el consumo irresponsable que se registra a nivel global. En Argentina, un país que cuenta con una de las plataformas continentales más grandes del mundo, ya casi no quedan territorios en los que no se esté realizando actividad pesquera. El problema es que se está extrayendo más de lo que se renueva anualmente y, sin respetar la normativa dispuesta para el sector, la producción se realiza por métodos que generan gran cantidad de descartes y que limitan la capacidad reproductiva, con riesgos de que se produzca un colapso dentro de muy pocos años. Los servicios ambientales del Mar Argentino presentan grandes beneficios: una diversidad de especies única, regulación del clima de la tierra, producción de oxígeno, captura de gases de efecto invernadero, fuente de energía, agua, hidrocarburos y minerales. Sin embargo, la falta de protección a su producción biológica pone en riesgo gran parte de estas ventajas. Uno de los casos más preocupantes es el de la merluza, especie que en el país representa el principal recurso pesquero, exportándose el 95 por ciento y utilizando el resto para consumo interno. A pesar de su importancia, y de que su existencia genera empleos a miles de personas del sector, no se respetan las formas de producción adecuadas para que el día de mañana pueda seguir existiendo. Los principales problemas son la sobrepesca (se extrae más de lo que el ambiente marino puede sostener), la captura de juveniles (se pescan ejemplares jóvenes, que todavía no pudieron reproducirse) y la captura incidental (es lo que se llama “descartes”, especies no deseadas que una vez capturadas son arrojadas sin vida al mar). Al extraer jóvenes -aquellas especies menores a los 35 centímetros-, se está impidiendo la reproductibilidad biológica y va a llegar un momento, que incluso podría ser en dos años, en que colapse el recurso. Según un informe del INIDEP (Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero), hoy en día el 61 por ciento de las capturas se basa en juveniles, mientras que el 39 por ciento restante en adultos. Sobre esto se advierte desde la Fundación Vida Silvestre, quienes en su campaña “Medí tu compromiso con la merluza”, llaman a la población a consumir de manera responsable y no comprar aquellos filetes que sean menores a los 25 centímetros. Lo que se propone es trabajar para evitar el colapso, algo con lo que se perjudicarían todos dado que si deja de existir la merluza también dejarían de existir los pescadores que basan su actividad en la misma.

Posibles soluciones ante el panorama actual

Según Guillermo Cañete, responsable del Programa Marino de la Fundación, la solución no estaría en poner más regulaciones sino en hacer cumplir las ya existentes (artículo 41 de la Constitución Nacional, artículo 1 y 2 de la Ley 25675 General del Ambiente). Las tres medidas fundamentales a implementar son: reducción de un 30 por ciento de las capturas (hoy el máximo permisible es de 290 mil toneladas, un 30 por ciento superior al de las recomendaciones), implementación de dispositivos de selectividad (con esto se evitaría la extracción de juveniles) y revisión de pares. Todo esto debería estar sujeto a controles por parte de inspectores y observadores que elaboren un informe sobre las condiciones de productividad ya sea de empresas nacionales o extranjeras. En términos de Cañete, “lo que deben comprender las empresas del sector es que es preferible pescar un 30 por ciento menos hoy a un 100 por ciento menos en mediano plazo”. Como ocurre en otras áreas (como la minería o la agricultura), la lógica desempeñada por parte de los empresarios consiste en extraer todo lo que queda hasta que la disponibilidad del recurso lo permita. Sin tener proyecciones a futuro ni considerar los beneficios de un desarrollo sustentable, una vez más se pone en riesgo no sólo a la economía basada en el sector sino que también al ambiente en el que habitamos y la vida que forma parte de él. Notas relacionadas: Un documental advierte sobre un mundo sin peces para el 2048 Santa Fé fijó el cupo de captura de peces sábalos destinados a la exportación Estudio: La caza de ballenas produce gran cantidad de emisiones de CO2

Santa Fé fijó el cupo de captura de peces sábalos destinados a la exportación

Protesta por la pesca de Sábalo en Santa Fe Foto: Protesta por la pesca de sábalo en Santa Fe. Fundación Proteger. Los ministros de Producción, Recursos Hídricos, Servicios Públicos y Medio Ambiente de Santa Fe tomaron una medida inedita por un estado provincial: establecieron el cupo máximo exportable de la especie marina conocida como sábalo (Prochilodus platensis o Prochilodus lineatus), propia del río Paraná. Sería de de 4 mil toneladas hasta fin de 2009. El objetivo: evitar la pesca indiscriminada y proteger a la fauna marina. Las autoridades provinciales emitieron un comunicado en el que explicaron que la decisión surgió en vigor de que desde la Nación, a diferencia de 2007 y 2008, no se ha informado sobre los cupos de exportación para este año. Según el comunicado, la accón también se tomó en base a "las conclusiones del monitoreo permanente del proyecto de evaluación del recurso sábalo en la baja cuenca del Paraná, que fueran comunicadas a la misma por el Consejo Federal Agropecuario". Estas conclusiones hacen hincapié en la carencia de medidas nacionales sobre cuestiones legales y ambientales que garanticen una gestión sostenible de los recursos pesqueros en pos de la conservación y recuperación de los peces, y de la reconversión de la actual industrial pesquera en una con criterios precuatorios. En 2008 el gobierno nacional autorizó la exportación de 5.800 toneladas de sábalos, y en 2207, 7 mil. A pesar de eso, según el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Agro- alimentaria (SENASA), Argentina exportó 122.305 toneladas de pescados y mariscos entre enero y mayo de este año, por un valor de 260 millones de dólares. De estos, 6.462 toneladas correspondían a la especie sábalo, por un valor de 5,3 millones. Colombia habría comprado 2,395 toneladas, Nigeria 1,580, Bolivia 1,552 y Brasil 789. La fundación Proteger relató que el secretario del Sistema Hídrico, Forestal y Minero, el ingeniero Ricardo Biani, aseguró ante la organización que "no será fácil burlar el cupo dispuesto por Santa Fe, ya que no está permitida (desde el año pasado) la salida del territorio santafesino de la especie sábalo (Prochilodus lineatus) como materia prima sin procesar, cualquiera sea su destino". Por otro lado, desde 2008 en esta provincia ya no se premia a quien más haya exportado el año anterior, sino a quien más cuidadoso haya sido en el proceso en relación a las normas regulatorias. De este modo, el gobierno de Santa Fe espera que se evite la pesca indiscriminada, la cual impide la sostenibilidad de los recursos en situación de riesgo. La iniciativa nació del Consejo Provincial Pesquero, que el 22 de abril pasado propuso al Consejo Federal de Agricultura reducir de forma progresiva los cupos de exportación de esta especie , como mínimo, por tres años. Según El Litoral, la decisión se basa en “las facultades que le asigna la autoridad de aplicación fijadas por la ley Nº 12.703, con respecto a asignación de cupos suplementarios o sustitutivos que pudieran fijarse a nivel nacional y con la finalidad de disminuir la presión de la pesca”. Vía Fis Argentina Más sobre protección de animales Lanzan proyecto para proteger especies autóctonas en Argentina Circo sin animales en Buenos Aires