responsabilidad social empresaria

Buenos Aires: Capacitación on-line en RSE para PyMES.


Imagen: Elblogdelmarketing.com

Hace unos meses te contábamos sobre la primera capacitación on-line gratuita para PyMes en Responsabilidad Social Empresaria (RSE). Mientras que el 31 de este mes finaliza este programa, la Secretaría de Inclusión y Derechos Humanos del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, junto con la AMIA, lanzó una nueva convocatoria para todos aquellos que quieran participar a partir de septiembre.

El programa del próximo curso buscará fomentar en empresas locales un nuevo modelo de desarrollo más amigable con el entorno. Para esto, los tres módulos que se brindarán en un total de 60 horas tienen el objetivo de proporcionar herramientas para mejorar la competitividad y asegurar la sostenibilidad en el mercado.


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Perú: Roche recibe la certificación LEED

El Ministro del Ambiente Antonio Brack Egg, fue el encargado de dar el reconocimiento a Roche Perú por la distinción de ser la primera compañía en el Perú de obtener la certificación LEED.

Roche Perú ubicada en calle Dionisio Derteano 144, San Isidro recibieron la certificación Oro en Liderazgo de Energía y Diseño Medioambiental, LEED, las primeras oficinas eco-amigables en Lima. La certificación fue otorgada por la United States Green Building Council.


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La nota eco de la semana: Crímenes petroleros en Nigeria

“Existe una relación simbiótica entre las dictaduras militares y las compañías multinacionales que engrasan las palmas de los que gobiernan… Son asesinos en tierras extranjeras. Excavan y matan en Nigeria”, testimonio de Oronto Douglas, activista de Human Rights.

Mientras todos seguimos mirando de reojo la lenta resolución de la catástrofe en el Golfo de México, los casos de irresponsabilidad corporativa y contaminación ambiental se siguen sucediendo en el mundo, hoy en Nigeria con los crímenes petroleros.


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La nota eco de la semana: la mancha de petróleo está contenida

Informes de los últimos días por parte del Vice Presidente de BP – la compañía petrolera responsable por el derrame en el Golfo de México – anuncian que por fin (o por ahora) el gran derrame de petróleo ha podido ser detenido y contenido dentro de un espacio limitado.

De acuerdo con las últimas novedades el “tapón” que colocó BP alrededor de la mancha petrolera se está conservando en buen estado y sin signos de filtraciones por el momento. El material combustible se mantiene dentro del tapón o receptáculo y esto permitirá limpiarlo sin lamentar una contaminación aún más extensiva de los océanos.

El Presidente estadounidense Barack Obama confirmó esta información y si bien pidió cautela porque todavía queda un “enorme trabajo de limpieza” por delante, las noticias nos permiten un momento de optimismo. No sólo restan increíbles esfuerzos para poner un auténtico fin a la mancha, también llega el momento de compensar a los residentes de la zona del Golfo por los daños y la contaminación sufridos. Además, y más importante de todo, ahora hay que aprender la lección.

Las pruebas para corroborar que no haya filtraciones continuarán durante las próximas horas pero los expertos indican que la presión dentro del tapón continúa en aumento, lo cual significa que el petróleo no se está liberando por zonas no descubiertas.

En adelante, la empresa se encargaría de canalizar el petróleo restante a un pozo de auxilio para llevarlo debajo de la tierra.

Este es el primer momento en que el petróleo deja de derramarse en las aguas del Golfo de México desde la explosión del 20 de abril y los registros aún no son claros respecto de cuánto crudo se derramó, aunque sí cabe lamentar la muerte de 11 trabajadores en la catástrofe.

Hoy, la costa del Golfo se ve golpeada no sólo en la baja turística sino también en la falta de compensación por parte de BP, el desempleo y la crisis que provocó la tragedia. También restarán largos meses de cuestionamiento a la compañía por su demora en dar una respuesta concreta y efectiva al desastre. Esta noticia se recibió en la zona más afectada con una mezcla de alegría, escepticismo y alivio.

¿Qué pensás del principio del fin de la catástrofe? ¿Qué medidas deberían seguir para aprender de la lección y recuperar las zonas dañadas?

La yapa: Google presenta un mapa del clima para ver qué pasaría en el mundo si la temperatura alcanzara el pico de subida de 4ºC.

La nota eco de la semana: KFC usa bosques en peligro para sus envases

La famosa y controversial marca de comida rápida que vende pollo frito en grandes baldes es puesta otra vez en el ojo de la tormenta verde debido a los materiales con los que produce sus envases.

De acuerdo con una de las notas más populares de la semana por fuente de activistas de Dogwood Alliance, un buen porcentaje de los baldes que sirven de contenedor para las montañas de frituras que consumen los estadounidenses a diario provienen de árboles del Pantano Verde en Carolina del Norte.

De acuerdo con los especialistas botánicos, esta región tiene condiciones únicas, plantas y flores inusuales y es el centro de un rico ecosistema forestal. Existen allí más 400 especies de plantas vasculares y por supuesto brinda hábitat a animales como osos y castores. También es uno de los pocos lugares en el mundo en donde pueden encontrarse plantas carnívoras.

Pero las denuncias respecto de la destrucción de los bosques no parece importar a los ejecutivos de KFC que enviaron una misiva genérica indicando que les interesa mucho el medio ambiente y que su compromiso con él es un proceso sostenido y en crecimiento.

A pesar de que los activistas se acercaron a KFC para obtener respuestas y soluciones, al menos a largo plazo, de cómo reemplazar los envases que estaban contribuyendo a dañar un lugar tan especial, la empresa – parte de un enorme conglomerado de comidas rápidas – se muestra evasiva. La única información extendida tuvo que ver con el hecho de que, según KFC, 30% del material de cada balde está hecho de reciclados y que en el futuro el 90% de sus empaques estarán certificados como sustentables, pero aún no indican cómo lo lograrán.

Consumidores y activistas demandan un “sello verde” para los productos que estén manufacturados de una forma sustentable, pero esto aún parece lejos de ocurrir.
¿Qué piensan de los productos que consumimos a diario? ¿Cómo podemos asegurarnos con las herramientas que tenemos de no dañar al medio ambiente con nuestras compras?

Una yapa: lo que podemos aprender de nuestros abuelos para ser más verdes

La nota eco de la semana: ¿deberían prohibirse las bolsas de plástico?

¿En dónde estará en 50 ó 100 años esta bolsa plástica? Por desgracia, cuando nosotros seamos adultos, ancianos o ya no estemos pisando este suelo, esa misma bolsa estará prácticamente igual, con escasa degradación e incluso contaminando, si tenemos en cuenta los 1.000 años que le toma desaparecer por completo de la faz de la Tierra.

El tema de las bolsas plásticas no es novedad y no sólo ha despertado preocupación sino también iniciativas innovadoras como No Uso Bolsas Plásticas o Billion Bag Challenge. Pero la problemática es mucho más compleja que lo que se pueda conseguir con campañas publicitarias creativas: se trata de un cambio de hábito y cultural que involucra a los gobiernos, las empresas y los ciudadanos. Aun mediando un compromiso personal para utilizar bolsas reusables es inevitable la acumulación de cierto número de bolsas y envases plásticos que son prácticamente impuestos a la hora de adquirir desde lo más grande a lo más pequeño. En un año una familia tipo puede usar 1.000 bolsas de plástico que rápidamente se convierten en desechos conflictivos.

La nota de la semana lanza el debate sobre si las bolsas de este tipo deberían ser prohibidas. En los Estados Unidos hay un movimiento creciente que busca reducir el uso de bolsas en muchos casos mediante leyes prohibitivas como ocurrió en comunidades de San Francisco y Carolina del Norte. En California, por ejemplo, Julia Brownley hace política para conseguir que no sólo se eliminen las bolsas plásticas sino que se imponga un recargo de 0.05 centavos de dólar por bolsas de papel. “No sólo están en las playas… Están en los árboles, atrapadas en rejas, en bocas de tormenta”, sostiene ella.

Otros se oponen bajo el argumento de que no se puede imposibilitar que los consumidores elijan su propio método de empaque y mucho menos con cargas monetarias.

¿Es correcto penalizar el libre uso de materiales contaminantes y que tardan tanto tiempo en degradarse? ¿Sería más apropiado que los comercios e industrias se encargaran de generar otro tipo de envases y bolsas? ¿Qué responsabilidad nos cabe como ciudadanos? ¿Qué hacemos con las malditas bolsas plásticas?

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